miércoles, 9 de diciembre de 2015

Amor a Primera Vista y Nacimiento

AMOR A PRIMERA VISTA

Los hermanos de María Del Carmen se juntaban en el patio de su casa, y se lo pasaban muy bien cantando,  tocando la guitarra y tocando las palmas al son del compás.  En el grupo, uno de ellos, se fijó en ella. Su nombre era Miguel, era muy guapo y le gustaba mucho el cachondeo. Ese arte que desprendía con la guitarra, era porque salía en  bastantes comparsas con algunos de los autores reconocidos de esta fiesta como es el carnaval. Mari, aquel entonces, lo conoció con la edad de 16 años.  Empezaron a salir, y surgió algo más que una amistad entre los dos, se llevaron juntos 1 año.  Poco a poco dio paso al amor sin que se dieran cuenta con el tiempo, él vivía en la calle “San Rafael”, en un primer piso con sus padres y hermanos. Y ella vivía con sus padres y hermanos en la calle “San Félix”, el padre de Miguel vió con buenos ojos esta relación de su hijo. Tenía una melena entre castaño y rubio, se llevaron juntos muchos años, que Mari, le comunicó a su pareja y a sus padres de que iban a tener un hijo. Entonces, le dijo a ella que no le iba a faltar de nada, y que haría lo que pudiese para sacar adelante tanto a la madre como al hijo. Era un chaval bastante alocado, pero sin embargo, para la situación en la que se encontraba, era maduro, y sabía lo que le esperaba. Tanto para las dos familias, la llegada de un nieto era una alegría muy bien avenida. Cuando llegó la hora de que Mari estaba con los dolores de el parto, la llevó su madre corriendo para el hospital de El Mora. Las horas se pasaban cada vez más lentas, y en la sala de espera, mientras los familiares y amigos que se encontraban allí, esperando alguna noticia de como iban las cosas. 24 de Enero de 1990, son las cuatro menos cinco de la madrugada, hasta que el médico por el megáfono, comunicó  que María Del Carmen Gil Villegas había tenido una niña que ha pesado 2,950 Kg. Todos los que estaban, se pusieron locos de contentos, hasta cantando y bailando. Tanto la madre como la hija, se encontraban las dos en perfecto estado y bien. Miguel se dirigió a la habitación donde estaban acostadas sus dos amores. Cogió a su pequeña en brazos que llevaba puesto un mono amarillo con botones blancos y zapatitos del mismo color y tenía el pelo negro y largo, que cuando vino al mundo, se lo tuvieron que cortar un poco. A Mari le gustaba el nombre para su hija Nazareth, pero al padre no le hacía mucha gracia, entonces, fue al registro civil a registrar a la niña, y cuando llegó al hospital, la madre vio el nombre que aparecía, y se llevó una sorpresa, ponía María Del Carmen Sánchez Gil, el nombre de su futura hija. Al principio, eso a ella no le sentó nada bien, pero al final se conformó, y todos contentos. La llevaron a su casa donde iba a ser criada por el cariño de sus abuelos maternos y sus tíos. Mari contaba tanto el apoyo de sus padres y de sus hermanos, ella con el esfuerzo de su trabajo y de levantarse todos los días temprano para sacar adelante a su hija, ya tenía su propia casa, en el piso de abajo, se encontraba con su cocina montada con el comedor a conjunto y su dormitorio con la cama de matrimonio. Los dos hacían todo lo posible para sacar a su hija adelante, Mari que seguía trabajando en la casa de la familia adinerada, y Miguel hacía todo lo que se le pasaba por la cabeza, hasta hacer de mimo en la calle para sacar algún dinerillo para él también poder aportar. Para que a la pequeña no le faltara de nada y así darle una buena educación. No se pensaba el futuro y el destino que les deparaban, pero un día, en un mal momento, Miguel cayó en un vicio muy peligroso, que no sabía como controlarlo, era la droga. Cuando Mari lo supo, no se lo pensó dos veces, y le dejó. Le dijo que ella iba a salir adelante con el apoyo de su familia para criar a su pequeña de seis meses. Con el paso del tiempo, se fue creando un ambiente bastante desagradable, el hermano mayor de Mari, Francisco, estaba enganchado en la droga, y daba bastantes disgustos y problemas en la casa, aunque Carmen, aunque era pequeña todavía, no sabía nada de la vida. Pero veía con sus ojitos, el dolor que estaba pasando sus abuelos por ver a su hijo de esa manera. A nadie se le pasaba por la cabeza como una niña se ha criado en el ambiente en el que le ha tocado ver y vivir con ellos, sin embargo, la mujer de el segundo hijo de Dolores, Manuel, decía que sus hijas no se criarían en ese ambiente que no le gustaba para nada. 



Aquí os dejo estas dos fotografías de mi madre cuando estaba embarazada de mí, y mi padre trabajando en una escuela taller. Donde conoció a muchos chavales, que con el tiempo, se hicieron muy buenos amigos, y siempre estaban tocando las palmas, cantando y bailando para alegrarles el día. 




Y esta que veis, aquí estoy con mi madre en la casa donde ella trabajaba cuando era joven. Ella me tuvo a la edad de 20 años, es una mujer luchadora por sacarme adelante junto con mis abuelos y mis tíos, valiente, se sacrificaba mucho para poder mantenerme, cuando mi padre se enganchó a la droga, se fue dejándome con tan solo 6 meses de nacida. Siempre voy a decir que esta mujer que veis en esta imagen, ha hecho el doble papel de madre y de padre, porque a mí me ha hecho falta el cariño de él. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Mi Cádiz

Aquí os dejo algunas de las imágenes de mi Cádiz querido y amado, el que me vio nacer, crecer, disfrutar de la alegría de sus gentes y sobre todo, de jugar en sus calles. De sus fiestas, como el carnaval o la navidad, de bañarme en las aguas de mi playa de La Caleta, donde ella precisamente me vio sentir el fresquito en mi cuerpo de su agua cristalina y refrescante, de pisar su arena y sentirla por los dedos de mis pies pequeños y ahora también. De ese Cristo de la Misericordia crucificado en la cruz junto a su madre, María Santísima de las Penas, y con la más pequeña que se encuentra en el altar mayor, Virgen de La Palma. De ese Hospital de El Mora donde nací y donde se hartaron de cantar y bailar cuando supieron de mi llegada a este mundo y de lo que me iba a deparar el futuro. 

Mi barrio de "La Viña".









Playa de "La Caleta". 



Los tesoros de mi barrio y mis guías que alumbran mi camino día tras día.




Hospital de "El Mora".





La alegría que desprende sus gentes y el ambiente que hay en la calle por estas fiestas típicas.




Y por último, la fiesta que reune a toda la familia en casa y a los amigos, La Navidad.