AMOR A PRIMERA VISTA
Los hermanos de María Del
Carmen se juntaban en el patio de su casa, y se lo pasaban muy bien
cantando, tocando la guitarra y tocando
las palmas al son del compás. En el
grupo, uno de ellos, se fijó en ella. Su nombre era Miguel, era muy guapo y le
gustaba mucho el cachondeo. Ese arte que desprendía con la guitarra, era porque
salía en bastantes comparsas con algunos
de los autores reconocidos de esta fiesta como es el carnaval. Mari, aquel
entonces, lo conoció con la edad de 16 años. Empezaron a salir, y surgió algo más que una amistad
entre los dos, se llevaron juntos 1 año. Poco a poco dio paso al amor sin que se dieran
cuenta con el tiempo, él vivía en la calle “San Rafael”, en un primer piso con
sus padres y hermanos. Y ella vivía con sus padres y hermanos en la calle “San
Félix”, el padre de Miguel vió con buenos ojos esta relación de su hijo. Tenía
una melena entre castaño y rubio, se llevaron juntos muchos años, que Mari, le
comunicó a su pareja y a sus padres de que iban a tener un hijo. Entonces, le
dijo a ella que no le iba a faltar de nada, y que haría lo que pudiese para
sacar adelante tanto a la madre como al hijo. Era un chaval bastante alocado,
pero sin embargo, para la situación en la que se encontraba, era maduro, y
sabía lo que le esperaba. Tanto para las dos familias, la llegada de un nieto
era una alegría muy bien avenida. Cuando llegó la hora de que Mari estaba con
los dolores de el parto, la llevó su madre corriendo para el hospital de El
Mora. Las horas se pasaban cada vez más lentas, y en la sala de espera,
mientras los familiares y amigos que se encontraban allí, esperando alguna noticia
de como iban las cosas. 24 de Enero de 1990, son las cuatro menos cinco de la
madrugada, hasta que el médico por el megáfono, comunicó que María Del Carmen Gil Villegas había tenido
una niña que ha pesado 2,950 Kg. Todos los que estaban, se pusieron locos de
contentos, hasta cantando y bailando. Tanto la madre como la hija, se
encontraban las dos en perfecto estado y bien. Miguel se dirigió a la
habitación donde estaban acostadas sus dos amores. Cogió a su pequeña en brazos
que llevaba puesto un mono amarillo con botones blancos y zapatitos del mismo
color y tenía el pelo negro y largo, que cuando vino al mundo, se lo tuvieron
que cortar un poco. A Mari le gustaba el nombre para su hija Nazareth, pero al
padre no le hacía mucha gracia, entonces, fue al registro civil a registrar a
la niña, y cuando llegó al hospital, la madre vio el nombre que aparecía, y se
llevó una sorpresa, ponía María Del Carmen Sánchez Gil, el nombre de su futura
hija. Al principio, eso a ella no le sentó nada bien, pero al final se
conformó, y todos contentos. La llevaron a su casa donde iba a ser criada por
el cariño de sus abuelos maternos y sus tíos. Mari contaba tanto el apoyo de
sus padres y de sus hermanos, ella con el esfuerzo de su trabajo y de
levantarse todos los días temprano para sacar adelante a su hija, ya tenía su
propia casa, en el piso de abajo, se encontraba con su cocina montada con el
comedor a conjunto y su dormitorio con la cama de matrimonio. Los dos hacían
todo lo posible para sacar a su hija adelante, Mari que seguía trabajando en la
casa de la familia adinerada, y Miguel hacía todo lo que se le pasaba por la
cabeza, hasta hacer de mimo en la calle para sacar algún dinerillo para él
también poder aportar. Para que a la pequeña no le faltara de nada y así darle
una buena educación. No se pensaba el futuro y el destino que les deparaban,
pero un día, en un mal momento, Miguel cayó en un vicio muy peligroso, que no
sabía como controlarlo, era la droga. Cuando Mari lo supo, no se lo pensó dos
veces, y le dejó. Le dijo que ella iba a salir adelante con el apoyo de su
familia para criar a su pequeña de seis meses. Con el paso del tiempo, se fue creando
un ambiente bastante desagradable, el hermano mayor de Mari, Francisco, estaba
enganchado en la droga, y daba bastantes disgustos y problemas en la casa,
aunque Carmen, aunque era pequeña todavía, no sabía nada de la vida. Pero veía
con sus ojitos, el dolor que estaba pasando sus abuelos por ver a su hijo de
esa manera. A nadie se le pasaba por la cabeza como una niña se ha criado en el
ambiente en el que le ha tocado ver y vivir con ellos, sin embargo, la mujer de
el segundo hijo de Dolores, Manuel, decía que sus hijas no se criarían en ese
ambiente que no le gustaba para nada.
Aquí os dejo estas dos fotografías de mi madre cuando estaba embarazada de mí, y mi padre trabajando en una escuela taller. Donde conoció a muchos chavales, que con el tiempo, se hicieron muy buenos amigos, y siempre estaban tocando las palmas, cantando y bailando para alegrarles el día.
Y esta que veis, aquí estoy con mi madre en la casa donde ella trabajaba cuando era joven. Ella me tuvo a la edad de 20 años, es una mujer luchadora por sacarme adelante junto con mis abuelos y mis tíos, valiente, se sacrificaba mucho para poder mantenerme, cuando mi padre se enganchó a la droga, se fue dejándome con tan solo 6 meses de nacida. Siempre voy a decir que esta mujer que veis en esta imagen, ha hecho el doble papel de madre y de padre, porque a mí me ha hecho falta el cariño de él.









