Esta espabilada niña, que cada vez que pasaban los días, y
disfrutaba del cariño que le procesaba toda su familia. Aparte, fue conociendo
a los demás niños y niñas que vivían en las casas, y jugaba con ellos e
intentaba entablar una amistad. El día de su primer cumpleaños, le celebraron
una fiesta por todo lo alto en el patio con todos los vecinos y vecinas, y
también con sus primas. Decoraron el patio con serpentinas de colores por los
alrededores de los balcones, pusieron globos con cintas, la piñata la pusieron
cerca de las escaleras, por si algunos no llegaban y se subían para que
pudieran alcanzar. Su madre le compró para que se lo pusiera ese día tan feliz
para ella y para todos, un traje de color amarillo y blanco con flores de
colores, estilo hippie, junto con unos zapatos de color rojo y por último una
pasada del mismo color del traje. Pero lo que ella no se esperaba es que le
iban a grabar en vídeo, estaba a su aire y cada vez que le hablaban, se ponía
algunas veces hasta nerviosa y haciendo cosas para llamar la atención de las
personas que tenía a su alrededor. Aunque miraba con curiosidad, por ver como
estaba adornado y el jaleo de los niños y niñas jugando en el patio.
Cada vecino pusieron diferentes comidas para que todos los invitados comieran de todo lo que colocaban, por ejemplo, aceitunas rellenas de atún, sándwiches de jamón cocido, de chorizo, patatas, y de bebida, cerveza, coca-cola, fanta de naranja, fanta de limón, etc. La madre de las dos niñas, aparte, habló con su hermano Enrique para que trajera a su novia, para que el resto de la familia la conociera. Las niñas cuando la conocieron, les pareció buena muchacha, simpática, agradable y buena gente, su nombre era Sonia. Aparte de eso, en las casas de vecinos, pusieron música y todos empezaron a bailar y a pasárselo muy bien. Su tío Luis, le compró una tarta de los teletubbies, unos muñecos que a la pequeña Yousara le gustaba ver mucho con su hermana en la televisión. Siempre quería estar en los brazos de su abuela, aunque , algunas veces, la cogía su tío Luis, su abuelo Manuel, cuando llegó el momento de soplar la vela de un año, la cogió su madre y todos los demás niños y niñas se pusieron alrededor de la tarta junto con la cumpleañera. Al terminar, la hermana mayor, Carmen, se ofreció a partir la tarta para repartirla y preguntando quien quería comer un trozo. Esta fiesta terminó cerca entrada la madrugada, porque al fin y al cabo, eran como una gran familia que se apreciaban mucho y se ayudaban como podían.
En este año, en 1999, Carmen, le quedaba solamente un año para hacer su primera comunión, y todas las tardes que su madre la llevaba a la catequesis, aprendía cosas nuevas que la catequista les enseñaba a ella y al resto de los niños y niñas de la clase. Antes de que se acabaran las vacaciones de verano, le tocaba confesarse antes de hacer la comunión. Fueron a verla su madre con su hermana pequeña, sus abuelos maternos y su “padre”. Llamaban a los niños uno por uno, se levantaban del banco y se dirigían al cura para confesarle los pecados que tenía cada uno. Cuando llegó el turno de Carmen, se sentó enfrente del párroco y le confesó sus pecados, y él les mandaba rezar tres padres nuestros y dos aves marías. Esta pequeñita le encantaba que su madre o su padre la grabara en vídeo o le hiciera fotos, pero la verdad, es que es foto génica, ya depende de lo que estaba haciendo, ya sea sentada o levantada, distraída o jugando con su hermana. Cuando su hermana llegaba a casa del colegio, buscaba a su hermana pequeña para estar juntas y pasar una tarde agradable comiendo y viendo la televisión que la tenían cerca de las camas donde dormían, aunque la pequeña todavía dormía en su cuna, pero a veces le gustaba que su madre la pasara a la cama para dormir junto a ella y sentir el calor de su madre y el de su padre. Con su padre tenía pasión, porque era la que estaba más unida a él, la llevaba a la calle por las tardes a darle una vuelta con el coche y se llevaba a la hermana mayor, algunas veces le pedían que las llevara al parque para jugar allí y disfrutar del día tan soleado que hacía.


































