miércoles, 3 de febrero de 2016

De 4 a 6 Años


Vinieron a vivir a la casa, unos nuevos vecinos. Un matrimonio con sus hijos, eran unas personas muy agradables y muy familiares. La madre se llamaba Juani, el padre Manolo, la hija mayor Vanessa, el hijo menor José Antonio, y la pequeña de los tres hermanos Yolanda. Se mudaron a la casa de la primera planta, que estaba enfrente de la de Dolores. Cuando conoció a toda la familia de Dolores, les cayeron de maravilla. Sobre todo, a la pequeña Carmen, que decían de ella, que era una niña muy entrañable y cariñosa, porque cada vez que la veía, se iba para Juani corriendo para darle un abrazo, y le decía, mi niña. Las niñas congeniaron muy bien desde el primer momento que se conocieron y se presentaron, también vivía un matrimonio con su pequeño en casa de los padres de él. Se llamaban Francisco, Esperanza y el pequeño Francisco Javier, pero desde pequeñito, le decían “Paquito”, y a su padre, los más allegados le llamaban “Caco”. En realidad, todos en la finca, se llevaban como una verdadera familia. Cuando llegaba algún cumpleaños o alguna que otra celebración, se juntaban en el patio pequeño, cada uno de su casa, sacaban comidas hechas por ellos, como ensaladilla, bocadillos pequeños de mortadela con aceitunas, salchichón, jamón, chorizo, queso, refrescos, y que no falte la cerveza para los que más le gustaban, y por último, el cachondeo, de cantar, tocar las palmas, bailar, poner música y pasárselo de lujo y en buen ambiente. A Carmen, le daba igual vestirse todos los días de gitana cuando llegaba la época de Los Reyes Magos o se ponía el traje con todos sus accesorios para ir cantando su copla favorita por el corredor de sus abuelos. Había otro pequeño que vivía con sus padres en la casa de arriba al lado de la señora mayor que se llamaba “Chicla”. Ese pequeño se llamaba Francisco Manuel Pacheco Daldés, su madre se llamaba Manuela, pero todos la conocían por “Manoli”, y el padre del pequeño, Francisco. Era hijo único, y algunas veces, se encontraba solo y se refugiaba en los demás niños para jugar con ellos y disfrutar y reír mucho. La madre de Carmen, Mari, cuando llegaba la época de verano, llevaba a su hija al parque acuático “Aqua Sherry Bahía de Cádiz”, que se encontraba en el Puerto de Santa María. Ella se lo pasaba muy bien en compañía de su prima Anabel, que su tía Mari, se la llevaba para que también disfrutara con su prima ese día tan especial para todos. En los carnavales, a Carmen, le gustaba mucho el cachondeo, porque su abuela se lo inculcaba bastante. La abuela de ella, cogía a su nieta y la disfrazaba para las dos jugar, que algunas veces, Carmen estaba de vez en cuando aburrida, Dolores fue a buscar un disfraz de payaso que tenía guardado en el armario de su hija Verónica, se lo puso a su nieta, después le colocó unas gafas y por último, le dio un paraguas como accesorio final. En vísperas de navidades, esta niña apareció disfrazada del superhéroe Batman, y su madre, le dijo que se pusiera al lado del árbol para hacerle una foto, y ella posó sin ningún reparo. Sin darse cuenta, e iban pasando los días y los meses, su pelo fue poco a poco, creciendo cada vez más, hasta llegarle al culo. A su madre también le pasaba lo mismo que a su hija, las dos tenían el pelo que les llegaba hasta el mismo sitio. Con sus primas Anabel y Vicky, se llevaban muy bien, y le gustaba mucho estar juntas. Algunas veces, las traían su padre Manolo para que vieran a sus abuelos y de vez en cuando, se quedaban a comer.

Un sábado de carnaval por la mañana, la abuela de Carmen, le compró a su nieta favorita, un disfraz de rumbera. Cuando ella lo vio, no se lo pensó dos veces y se lo puso, bajando las escaleras, se lo vieron puesto, y le dijeron que estaba muy graciosa, entonces, su compañera de juegos y amiga, Desireé, la volvieron a disfrazar de gatita. Cuando los demás vecinos las vieron a las dos juntas, Redouan sacó la cámara de fotos. Les decían que se colocaran en la pared y posaron las dos con una sonrisa que les llegaba de oreja a oreja. El 6 de Enero de 1994, visitaron Los Reyes Magos, la casa de los abuelos de Carmen. Su madre, Mari, despertó a su hija ese día temprano para que viera lo que le habían traído. Entraron en la casa, y vieron todos los juguetes, y Carmen no se decidía por cuál coger, hasta que vio un muñeco que le encantó y lo cogió en sus brazos como si fuera un bebé de verdad. Juani se enteró por una amiga de ella que en el parque “Genovés” de Cádiz, había un casting abierto para un pase de modelos, y estaban buscando a niños y niñas con mucho desparpajo y también con mucha gracia. Entonces, Juani le preguntó a Dolores, si podía llevarse a la pequeña Carmen, para que ella también fuera con ella y con sus dos hijos, Yolanda y José. Cuando llegaron allí, los elegían uno por uno para que demostraran lo que supieran hacer, a José lo escogieron, sin embargo, su hermana, no tuvo tanta suerte, pero, cuando vieron a la pequeña Carmen, cantando y bailando, se quedaron prendados de ella y también la escogieron, entonces, Yolanda como estaba mal porque lo fue elegida por el jurado del casting, le dieron una oportunidad para que pudiera salir ella también con sus amigos. Llegaron a la casa y cuando Carmen le contó a su madre, a su “padre”, Redouan y a sus abuelos, que la habían elegido para un pase de modelos infantil, se pusieron todos muy contentos al escucharla, y les dijo Juani que tenían que ir disfrazados cada uno de lo que le habían tocado. Así que, al día siguiente, fueron a la tienda de la costurera de Pepi Mayo para que les hiciera lo que les pidieron. Juani llevó un papel que le dieron en el casting con los nombres de los niños y de que iban vestidos. Yolanda fue de hadita, con su traje y sus alas a conjunto con una pasada de flores y un lazo en cada uno de sus zapatos blancos, y su madre le compró una varita como accesorio. Su hermano José, le tocó de un mosquetero, la verdad es que le venía como anillo al dedo todo lo que se ponía. Y a Carmen, le encantó el disfraz que le pidieron, porque desde siempre se había querido disfrazar de trapecista, ahora llegaba este momento tan esperado para ella que tenía muchísima ilusión. Llegó el día tan esperado para los tres pequeños. La primera en desfilar de los tres, fue Yolanda imitando a un hada, más adelante, José salió con un compañero imitando a dos mosqueteros que luchaban entre ellos, y por último, Carmen, acompañada de otra pequeña, que también iba vestida parecida a ella, pero con un pantalón más corto, y Carmen lo llevaba largo, con una capa y un top todo de leopardo. Aparte, también desfilaron más niños y niñas con diferentes disfraces. Un día, de pleno invierno, antes de que terminara el año 1996, Carmen, llegó del colegio vestida de mamá noél, porque había hecho una función en el colegio con el resto de sus compañeros y compañeras. Y su madre la subió a casa de sus abuelos para que la vieran vestida, y le dijeron que estaba muy guapa. Dolores le dijo a su hija que fuera por la cámara de fotos, y se la hizo enfrente del árbol de navidad que todos los años Carmen ayudaba a su abuelo a colocar y a ponerle las guirnaldas, las bolas, los regalitos, y debajo, como una especie de agujero para colocar las figuras del portal de belén. A Carmen le encantaban los animales, y de vez en cuando, tenían algún que otro animal en la casa.




Tenían un perro de raza podenco que se llamaba Spike, era muy bueno y le gustaba mucho jugar con la pequeña. Pero un día, sin esperárselo nadie, se encontraron al perro desangrándose por las patas cuando lo vieron entrar por la puerta. Cuando lo vieron sus dueños, corriendo lo llevaron para el veterinario, y les dijo que tenía una grave infección que había cogido y que no pudieron salvarle la vida, y el pobre animal murió. El abuelo de la pequeña Carmen, se fue a hacer un viaje a Ceuta. Y vino con una sorpresa para su nieta que no se lo esperaba nadie. Cuando entró por la puerta de su casa, Carmen no le faltó tiempo al ver a su abuelo aparecer, que se fue para él corriendo para darle un fuerte abrazo, de lo que le había hechado de menos. Le dijo a su nieta que le había traído un regalo, y ella no paraba de decirle de qué se trataba. Entonces, apareció su tío Luis con un cachorrito, era una hembra, se la dio para que la cogiera en brazos y cuidarla mucho. Le pusieron el nombre de “Chica”, era muy juguetona y sobre todo bastante traviesa. Cuando la perrita fue creciendo, los abuelos de Carmen la echaban a la calle para que hiciera sus necesidades y después ella sola se sabía perfectamente el camino de vuelta hacia la casa de sus dueños. Dormía en la habitación de la hija pequeña de Dolores, Verónica porque era la que más la cuidaba de todos de la familia. Manolo, primo de Manuel, se la llevaban a mariscar con ellos, se metía en las posas y se ponía a buscar sapitos pequeños para poder jugar. Algunas veces, conocidos de la familia, la veían por la calle sola y la mandaban hacia la casa de los abuelos de la pequeña Carmen. Un día, sin que nadie se lo esperara, apareció esta golfilla embarazada. Entonces, Vero, que la llamaban todos así, la ayudó a traer al mundo a los pequeños cachorrillos. Tuvo siete cachorros en total, algunos de diferentes colores, pero muy graciosos. Hasta que la familia se decantó por un machito, y los demás los dieron. Pero Carmen se encariñó con uno de estos pequeñines, que no quería que se la llevasen, porque para ella era su preferida, era una hembra, y le puso el nombre de “Blanquita”. Con el macho que al final se quedaron, lo llamaron “Yacky”. Era un cachorrito bastante juguetón y travieso, pero al fin y al cabo, se hizo un hueco en el corazón de todos. Un día por la tarde, estando la pequeña Carmen con su tía Verónica dando un paseo por la calle, pasaron por la calle de “La Palma”, para comprar chucherías, en el containe de basura de la casa de enfrente del pequeño kiosko, se escuchaban un ruido muy extraño. Vero y Carmen se fueron acercando para saber quién o quienes hacían ese ruido que las dos escuchaban. Entonces, quitaron la tapa que tapaba la basura que tiraron los vecinos de aquella casa, y empezaron a mirar por todas las bolsas. Cuando dieron con ella, Vero la cogió en sus manos y la sacó del containe y la puso en el suelo. Le quitó el nudo que le habían hecho a la bolsa de plástico, y se encontraron a un pequeño gatito. Cuando Carmen lo vio, le dijo a su tía que se lo llevasen para la casa de sus abuelos, entonces, no se lo pensaron y se fueron las dos corriendo hacia su casa para que los demás lo vieran.

















Los abuelos de la pequeña Carmen, cuando vieron a su hija y a su nieta con el pequeño gatito, Vero les contó a sus padres que se lo habían encontrado tirado en la basura, porque alguien lo habría tirado sin razón alguna. Le pusieron el nombre de containe, y poco a poco, fue otro más en la familia. Con su amiga Desireé, se llevaban las dos super bien, incluso, Carmen la buscaba en su casa para jugar a sus juegos preferidos un día de pleno verano, hasta se hicieron el mismo pelado. Porque la madre de Carmen, Mari, decidió cortarle el pelo a su hija porque lo tenía muy largo, y cuando Mari las vio que estaban con el mismo corte de pelo, les hicieron a las dos una foto, y salieron muy bien, de pie y sentada en el suelo. En Mayo de 1996, parte de la familia estaban invitados a la comunión del hijo de Mª de los Ángeles y Fernando, José Manuel, que la hizo en la iglesia de Puerto Real y el convite lo dieron en el campo de ellos con más invitados. Carmen ya tenía sus seis años cumplidos y era la primera vez que iba a conocer a sus primos. Su madre le compró un traje muy bonito, que lo añadió con un lazo de color blanco para el pelo, sus zapatos blancos, sus leotardos blancos y por último su rebeca a conjunto. Fueron a la comunión los abuelos de Carmen, su tío Luis y su madre Mari, se vistieron cada uno con ropas arregladas, cogieron en la estación el autobús que los dejaran en Puerto Real. Cuando llegaron al sitio, primero se dirigieron a la casa de esta familia. Mª de los Ángeles que es al tía abuela de la pequeña Carmen, le dijo a la niña que estaba muy guapa y graciosa vestida, que incluso le hecharon una foto. Se fueron andando todos juntos para la iglesia, miraron a ver si encontraban sitio para poder sentarse, y se colocaron todos en un banco como podían, y la pequeña se sentaba en las piernas de su madre o la cogía su tío Luis. Después, al finalizar la misa, fueron saliendo de la iglesia para irse al convite. Cuando ya llegaron al campo, algunos niños y niñas de más personas, empezaron a jugar por todo el campo, y la pequeña Carmen intentaba hacer amigas para ella también jugar con ellas. Su tía abuela le presentaron a sus primos y a los hijos de su otra tía abuela Manoli, Paula y Abraham. Cuando se conocieron las dos primitas, congeniaron bastante bien y empezaron a entablar una amistad. La verdad es que se lo pasaron bastante bien y disfrutaron del día. Una mañana de casi entrando la primavera, se colaron Mari con su marido Redouan, la pequeña Carmen y Verónica en el castillo de Santa Catalina, que estaba poco a poco veniéndose abajo, hasta se caían las calichas de las paredes. También teniá en su interior un jardín muy grande y una piscina en los que Carmen no paraba de echarse fotos, tanto con su madre y con su tía. 
































































































Centro Colegio Santa Teresa

Llevaron a la pequeña Carmen, con tan solo 3 años de edad, a apuntarla al colegio que se encontraba cerca de la playa de “La Caleta”. El nombre del centro se llamaba “Santa Teresa”, donde iba a conocer a niños y niñas de su misma edad. A la mañana siguiente, la llamó su “padre” para darle de desayunar, ayudarla a vestirla y a llevarla a su primer día de clase. Cuando se acercaban a la puerta por donde la pequeña tenía que entrar, ya estaba empezando a llorar, porque no quería que la soltara de la mano, y también se puso a gritar el nombre de su madre. La profesora se encontraba justo en la entrada de la puerta de la clase, para que uno por uno fueran entrando y poco a poco familiarizarse con todos en conjunto. La profesora que se llamaba Charo, fueron diciéndole a los pequeños que colocaran sus abrigos y sus bolsitas del desayuno en cada uno de los percheros que ellos elegían, cada uno estaba representado por un animal, y Carmen, se cogió un delfín, porque le parecía bonito y alegre. Charo al ver a la pequeña que seguía llorando desconsoladamente, la cogió en brazos e intentó tranquilizarla, hasta que lo consiguió. La pequeña le dio la mano a su profesora y la situó en una mesa con su sillita con sus demás compañeros, para que también se pusiera con ellos a dibujar y a colorear los folios que la profesora fue repartiendo por las mesas con los colores para que los compartieran todos y todas. Para ella, se le pasó el día rápido, porque se hartó de jugar con todos sus compañeros en el patio, mientras un profesor de guardia se encargaba de vigilarlos, mientras los demás desayunaban. A partir de ese día, ya se levantaba todos los días contenta y feliz por ir a su colegio, porque aparte hizo alguna que otra amistad. Porque aparte, ya se acostumbró a ver a sus compañeros y el ambiente más bueno que había cuando se ponían a jugar, a pasárselo bien y sobre todo a aprender. Carmen, poco a poco, se iba más involucrando en todo lo que realizaban en clase, cuando llegaba la navidad, adornaban la clase con guirnaldas, hacían dibujos relacionados con la fiesta, como por ejemplo: árboles con sus regalos y sus adornos incluidos, un Papá Noel hecho con algodón, lo que era su pelo blanco, la barba y la parte de arriba de sus botas, realizaban una obra de teatro, representaron el nacimiento de Jesús, y a cada uno le tocaba un diferente papel, a Carmen, le tocó hacer el de pastora, y tenía que aprenderse un pequeño texto que la profesora repartía a cada uno. Delante pusieron un micrófono, para que fueran saliendo a decir lo que se aprendían. Cuando le tocó a Carmen, se puso un poco nerviosa, aparte porque entre el público estaban su madre, su abuela y su “padre”, y cada uno de los familiares de los niños y niñas. Al finalizar la función, los niños y niñas junto con sus padres, se fueron para el aula, donde la profesora les hacía a cada uno de sus alumnos y alumnas un regalo por lo bien que han sacado las notas y por el buen comportamiento. Pero aparte de eso, sin que ellos supiesen nada, aparecieron los Reyes Magos, para ver a todos los niños y niñas, y preguntarles si habían sido buenos. Entonces, fueron sacando de un saco que trajeron, unos regalos para todos y todas.




Fueron llamando a cada uno por sus nombres, cuando les daba su regalo, se lo enseñaban a la profesora y les hacían una foto de recuerdo. Cuando se acercaba la víspera de los carnavales, la profesora le decía a sus alumnos y alumnas que iban a hacer un poco de manualidades, ella les dijo que trajeran de sus casas bolsas de basura, tijeras y pegamento. La profesora Charo fue llamando unos pocos de niños para cogerles las medidas, se puso manos a la obra, y ella empezó a hacerles a los niños un traje de tirantes con las mismas bolsas de basura, el gorro, se los hacían ellos mismos, cogía una cartulina negra y le hacían la forma de un cono, y le colocaban de otra cartulina de color verde, dibujaban un cuadrado grande con dos ventanitas para poder colocarla en el gorro. Y por último, con papel maché fueron haciendo tiras para que se pareciera a los pelos de una bruja, Carmen, se los puso de color amarillo, y se los pegó debajo de su gorro para que pareciera real. Cuando llegó la hora de salir, su abuela fue a la puerta del colegio para recoger a su nieta, y al verla salir corriendo cuando vio a su abuela, le dijo que estaba muy graciosa y guapa disfrazada de brujita. Al llegar a su casa, su madre se hartó de reír al ver a su hija disfrazada de bruja, la subió a la mesa donde comían, y le echó un par de fotos de recuerdo de este día que la pequeña disfrutaba muchísimo y así enseñarles a todo el mundo su curioso disfraz hecho por ella con la ayuda de sus profesoras. Y para que tuviera algo de color en la cara, con unas pinturas especiales para la cara, le pintaron dos coloretes rojos, y la dejaron muy graciosa y guapa. El día de Andalucía del año 1995, Charo les dijo a todos sus alumnos y alumnas que estaba pensando en hacer para este día algo especial. Entonces, la profesora empezó a repartir folios en blanco para que dibujaran ellos y ellas la bandera de Andalucía, cuando la terminaron, la recortaron y la pegaron en una pajita que forraron con el mismo folio que le sobraban. Charo, fue haciendo sombreros con cartulinas de color negra, que después le añadiría un trozo de folio cortado alargado con rayas verdes y blancas. Y por último, como toque final con unas bolsas de plástico de color verde, las cortó en forma de chaleco. Se lo fueron colocando a cada niño y niñas, y tenían que traer algo blanco de casa puesto de ropa. Y como toque importante, que no falte un pañuelo blanco con un nudo hecho en el cuello. Cuando la vieron todos sus vecinos y su familia, le dijeron que estaba bastante graciosa y alegre. Abril de 1995, Carmen ya cumplidos los 5 años de edad, estaban llegando las vísperas de la semana santa. Charo trajo a la clase bolsas de basura, y fue haciendo trajes de mantilla para las niñas, y para los niños les hicieron con las mismas bolsas, como si fueran túnicas de nazarenos, y para los capirotes, los hicieron de cartulinas azules, que le colgaban dos cuerdas para amarrárselas en el cuello, y con boquetes para que pudieran ver. Para el vestido de las niñas, hicieron ellas mismas flores de papel de color rojo, y se la pegaron en la parte derecha del tirante.



Después cogieron una pajita larga que las unieron con celo, de color blanco y le añadieron un círculo de color rojo de cartulina para que pareciera una vela. Y con papel de color negro, hicieron con las tijeras agujeros, y con cartón hicieron la peineta de la mantilla para colocársela. El papel de color negro lo pegaron con pegamento para que no se cayera. Y así todos disfrutaron de este día, y los alumnos de la otra clase, realizaron un paso con su cristo y sus flores, que no les faltaron ningún detalle. Lo sacaron al patio del centro, y así como si pareciera que estuviera saliendo por la calle. Casi al finalizar el mes de Abril, antes de las vacaciones de semana santa, una mañana en clase se hicieron cada uno unos trajes con cartulinas amarillas, bolsas de color naranja, para utilizarlas como capas, una trompeta del mismo color que el traje, y un gorro también del mismo color con unos trozos de papel de color verde, colgándoles como si fueran plumas. Entre todos formaron como una banda de música, que la profesora los sacó al patio del centro, para que los demás docentes los vieran como estaban disfrutando de este día tan especial para ellos. Las únicas niñas de la clase eran Carmen y otra niña que se llamaba Belén, las dos se hicieron buenas amigas y casi siempre estaban juntas, se llevaban las dos muy bien. Un día, estando los demás niños y niñas del centro jugando en el patio en la hora del recreo, Carmen se encontraba comiéndose su desayuno en una esquina que daba a una reja. Detrás de esta reja, se podía contemplar la hermosa playa de La Caleta. Casualidad que ese día, ningún profesor se quedó de guardia, porque todos estaban en el comedor desayunando. Entonces, unos niños mayores empezaron a saltar la reja y se iban corriendo detrás de todos los niños y las niñas para quitarles el bocadillo de su desayuno y después tirárselos al suelo. Cuando vieron a Carmen en la esquina completamente asustada, ella vestía con un chándal rosa, sus zapatos negros y llevaba su pelo largo. Uno de ellos empezó a acercársele, entonces, ella intentó echar a correr, pero ese chaval la cogió del brazo mientras ella se puso a llorar. En un instante, se le fue por detrás, agarró su pelo largo que le llegaba hasta el culo, la empujó y la tiró al suelo. Ella empezó a gritar de dolor por el daño que le hizo, el buscaba las mañas para cogerla bien. Cogió su larga cabellera y empezó a arrastrar a la pequeña por todo el patio del centro mientras los demás compañeros de ella de su clase empezaron todos a chillar a que alguien parara esto. Cuando sonó el timbre, se pusieron todos en fila, mientras algunos se solidarizaron con la pequeña Carmen ayudándola a levantarse del suelo después de lo que le hicieron. Cuando llegaron a la clase, la profesora no se inmutó de lo que había ocurrido en el patio, al finalizar la clase, cada uno se fueron por su chaquetón y su bolsita. A la pequeña Carmen la estaba esperando su “padre” en la puerta del centro para recogerla. Cuando ella subió la cabeza y lo vio, se fue corriendo hacia él llorando con el corazón encogido. Entonces, le dijo a la pequeña que le había pasado. Redouan hecho una furia, fue a buscar a la profesora de su “hija”, y decirle lo que le contó lo que le hicieron a la pequeña a la hora del recreo, se enteró por los demás niños que estaban allí y lo vieron todo. La profesora entonces en ese momento, se puso bastante nerviosa al ver a ese hombre tan agitado al enterarse de lo que le había pasado a la pequeña y como la dejaron. Cogió a la pequeña Carmen en brazos que estaba llorando desconsoladamente, le dijo a la profesora de la niña que los iba a denunciar por no estar pendiente de lo que pasó en aquel momento de lo que sucedió, pero algunos profesores le dijeron que no era para tanto lo que este hombre tenía pensado hacer. Hasta que al final, consiguieron que cambiara de idea, dijo que la pequeña no iba a pisar más el centro y que la cambiaba de colegio.