miércoles, 3 de febrero de 2016

Centro Colegio Santa Teresa

Llevaron a la pequeña Carmen, con tan solo 3 años de edad, a apuntarla al colegio que se encontraba cerca de la playa de “La Caleta”. El nombre del centro se llamaba “Santa Teresa”, donde iba a conocer a niños y niñas de su misma edad. A la mañana siguiente, la llamó su “padre” para darle de desayunar, ayudarla a vestirla y a llevarla a su primer día de clase. Cuando se acercaban a la puerta por donde la pequeña tenía que entrar, ya estaba empezando a llorar, porque no quería que la soltara de la mano, y también se puso a gritar el nombre de su madre. La profesora se encontraba justo en la entrada de la puerta de la clase, para que uno por uno fueran entrando y poco a poco familiarizarse con todos en conjunto. La profesora que se llamaba Charo, fueron diciéndole a los pequeños que colocaran sus abrigos y sus bolsitas del desayuno en cada uno de los percheros que ellos elegían, cada uno estaba representado por un animal, y Carmen, se cogió un delfín, porque le parecía bonito y alegre. Charo al ver a la pequeña que seguía llorando desconsoladamente, la cogió en brazos e intentó tranquilizarla, hasta que lo consiguió. La pequeña le dio la mano a su profesora y la situó en una mesa con su sillita con sus demás compañeros, para que también se pusiera con ellos a dibujar y a colorear los folios que la profesora fue repartiendo por las mesas con los colores para que los compartieran todos y todas. Para ella, se le pasó el día rápido, porque se hartó de jugar con todos sus compañeros en el patio, mientras un profesor de guardia se encargaba de vigilarlos, mientras los demás desayunaban. A partir de ese día, ya se levantaba todos los días contenta y feliz por ir a su colegio, porque aparte hizo alguna que otra amistad. Porque aparte, ya se acostumbró a ver a sus compañeros y el ambiente más bueno que había cuando se ponían a jugar, a pasárselo bien y sobre todo a aprender. Carmen, poco a poco, se iba más involucrando en todo lo que realizaban en clase, cuando llegaba la navidad, adornaban la clase con guirnaldas, hacían dibujos relacionados con la fiesta, como por ejemplo: árboles con sus regalos y sus adornos incluidos, un Papá Noel hecho con algodón, lo que era su pelo blanco, la barba y la parte de arriba de sus botas, realizaban una obra de teatro, representaron el nacimiento de Jesús, y a cada uno le tocaba un diferente papel, a Carmen, le tocó hacer el de pastora, y tenía que aprenderse un pequeño texto que la profesora repartía a cada uno. Delante pusieron un micrófono, para que fueran saliendo a decir lo que se aprendían. Cuando le tocó a Carmen, se puso un poco nerviosa, aparte porque entre el público estaban su madre, su abuela y su “padre”, y cada uno de los familiares de los niños y niñas. Al finalizar la función, los niños y niñas junto con sus padres, se fueron para el aula, donde la profesora les hacía a cada uno de sus alumnos y alumnas un regalo por lo bien que han sacado las notas y por el buen comportamiento. Pero aparte de eso, sin que ellos supiesen nada, aparecieron los Reyes Magos, para ver a todos los niños y niñas, y preguntarles si habían sido buenos. Entonces, fueron sacando de un saco que trajeron, unos regalos para todos y todas.




Fueron llamando a cada uno por sus nombres, cuando les daba su regalo, se lo enseñaban a la profesora y les hacían una foto de recuerdo. Cuando se acercaba la víspera de los carnavales, la profesora le decía a sus alumnos y alumnas que iban a hacer un poco de manualidades, ella les dijo que trajeran de sus casas bolsas de basura, tijeras y pegamento. La profesora Charo fue llamando unos pocos de niños para cogerles las medidas, se puso manos a la obra, y ella empezó a hacerles a los niños un traje de tirantes con las mismas bolsas de basura, el gorro, se los hacían ellos mismos, cogía una cartulina negra y le hacían la forma de un cono, y le colocaban de otra cartulina de color verde, dibujaban un cuadrado grande con dos ventanitas para poder colocarla en el gorro. Y por último, con papel maché fueron haciendo tiras para que se pareciera a los pelos de una bruja, Carmen, se los puso de color amarillo, y se los pegó debajo de su gorro para que pareciera real. Cuando llegó la hora de salir, su abuela fue a la puerta del colegio para recoger a su nieta, y al verla salir corriendo cuando vio a su abuela, le dijo que estaba muy graciosa y guapa disfrazada de brujita. Al llegar a su casa, su madre se hartó de reír al ver a su hija disfrazada de bruja, la subió a la mesa donde comían, y le echó un par de fotos de recuerdo de este día que la pequeña disfrutaba muchísimo y así enseñarles a todo el mundo su curioso disfraz hecho por ella con la ayuda de sus profesoras. Y para que tuviera algo de color en la cara, con unas pinturas especiales para la cara, le pintaron dos coloretes rojos, y la dejaron muy graciosa y guapa. El día de Andalucía del año 1995, Charo les dijo a todos sus alumnos y alumnas que estaba pensando en hacer para este día algo especial. Entonces, la profesora empezó a repartir folios en blanco para que dibujaran ellos y ellas la bandera de Andalucía, cuando la terminaron, la recortaron y la pegaron en una pajita que forraron con el mismo folio que le sobraban. Charo, fue haciendo sombreros con cartulinas de color negra, que después le añadiría un trozo de folio cortado alargado con rayas verdes y blancas. Y por último, como toque final con unas bolsas de plástico de color verde, las cortó en forma de chaleco. Se lo fueron colocando a cada niño y niñas, y tenían que traer algo blanco de casa puesto de ropa. Y como toque importante, que no falte un pañuelo blanco con un nudo hecho en el cuello. Cuando la vieron todos sus vecinos y su familia, le dijeron que estaba bastante graciosa y alegre. Abril de 1995, Carmen ya cumplidos los 5 años de edad, estaban llegando las vísperas de la semana santa. Charo trajo a la clase bolsas de basura, y fue haciendo trajes de mantilla para las niñas, y para los niños les hicieron con las mismas bolsas, como si fueran túnicas de nazarenos, y para los capirotes, los hicieron de cartulinas azules, que le colgaban dos cuerdas para amarrárselas en el cuello, y con boquetes para que pudieran ver. Para el vestido de las niñas, hicieron ellas mismas flores de papel de color rojo, y se la pegaron en la parte derecha del tirante.



Después cogieron una pajita larga que las unieron con celo, de color blanco y le añadieron un círculo de color rojo de cartulina para que pareciera una vela. Y con papel de color negro, hicieron con las tijeras agujeros, y con cartón hicieron la peineta de la mantilla para colocársela. El papel de color negro lo pegaron con pegamento para que no se cayera. Y así todos disfrutaron de este día, y los alumnos de la otra clase, realizaron un paso con su cristo y sus flores, que no les faltaron ningún detalle. Lo sacaron al patio del centro, y así como si pareciera que estuviera saliendo por la calle. Casi al finalizar el mes de Abril, antes de las vacaciones de semana santa, una mañana en clase se hicieron cada uno unos trajes con cartulinas amarillas, bolsas de color naranja, para utilizarlas como capas, una trompeta del mismo color que el traje, y un gorro también del mismo color con unos trozos de papel de color verde, colgándoles como si fueran plumas. Entre todos formaron como una banda de música, que la profesora los sacó al patio del centro, para que los demás docentes los vieran como estaban disfrutando de este día tan especial para ellos. Las únicas niñas de la clase eran Carmen y otra niña que se llamaba Belén, las dos se hicieron buenas amigas y casi siempre estaban juntas, se llevaban las dos muy bien. Un día, estando los demás niños y niñas del centro jugando en el patio en la hora del recreo, Carmen se encontraba comiéndose su desayuno en una esquina que daba a una reja. Detrás de esta reja, se podía contemplar la hermosa playa de La Caleta. Casualidad que ese día, ningún profesor se quedó de guardia, porque todos estaban en el comedor desayunando. Entonces, unos niños mayores empezaron a saltar la reja y se iban corriendo detrás de todos los niños y las niñas para quitarles el bocadillo de su desayuno y después tirárselos al suelo. Cuando vieron a Carmen en la esquina completamente asustada, ella vestía con un chándal rosa, sus zapatos negros y llevaba su pelo largo. Uno de ellos empezó a acercársele, entonces, ella intentó echar a correr, pero ese chaval la cogió del brazo mientras ella se puso a llorar. En un instante, se le fue por detrás, agarró su pelo largo que le llegaba hasta el culo, la empujó y la tiró al suelo. Ella empezó a gritar de dolor por el daño que le hizo, el buscaba las mañas para cogerla bien. Cogió su larga cabellera y empezó a arrastrar a la pequeña por todo el patio del centro mientras los demás compañeros de ella de su clase empezaron todos a chillar a que alguien parara esto. Cuando sonó el timbre, se pusieron todos en fila, mientras algunos se solidarizaron con la pequeña Carmen ayudándola a levantarse del suelo después de lo que le hicieron. Cuando llegaron a la clase, la profesora no se inmutó de lo que había ocurrido en el patio, al finalizar la clase, cada uno se fueron por su chaquetón y su bolsita. A la pequeña Carmen la estaba esperando su “padre” en la puerta del centro para recogerla. Cuando ella subió la cabeza y lo vio, se fue corriendo hacia él llorando con el corazón encogido. Entonces, le dijo a la pequeña que le había pasado. Redouan hecho una furia, fue a buscar a la profesora de su “hija”, y decirle lo que le contó lo que le hicieron a la pequeña a la hora del recreo, se enteró por los demás niños que estaban allí y lo vieron todo. La profesora entonces en ese momento, se puso bastante nerviosa al ver a ese hombre tan agitado al enterarse de lo que le había pasado a la pequeña y como la dejaron. Cogió a la pequeña Carmen en brazos que estaba llorando desconsoladamente, le dijo a la profesora de la niña que los iba a denunciar por no estar pendiente de lo que pasó en aquel momento de lo que sucedió, pero algunos profesores le dijeron que no era para tanto lo que este hombre tenía pensado hacer. Hasta que al final, consiguieron que cambiara de idea, dijo que la pequeña no iba a pisar más el centro y que la cambiaba de colegio.










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