Llevaron a la pequeña Carmen, con tan solo 3 años de edad, a
apuntarla al colegio que se encontraba cerca de la playa de “La Caleta”. El
nombre del centro se llamaba “Santa Teresa”, donde iba a conocer a niños y
niñas de su misma edad. A la mañana siguiente, la llamó su “padre” para darle
de desayunar, ayudarla a vestirla y a llevarla a su primer día de clase. Cuando
se acercaban a la puerta por donde la pequeña tenía que entrar, ya estaba
empezando a llorar, porque no quería que la soltara de la mano, y también se
puso a gritar el nombre de su madre. La profesora se encontraba justo en la
entrada de la puerta de la clase, para que uno por uno fueran entrando y poco a
poco familiarizarse con todos en conjunto. La profesora que se llamaba Charo,
fueron diciéndole a los pequeños que colocaran sus abrigos y sus bolsitas del
desayuno en cada uno de los percheros que ellos elegían, cada uno estaba
representado por un animal, y Carmen, se cogió un delfín, porque le parecía
bonito y alegre. Charo al ver a la pequeña que seguía llorando
desconsoladamente, la cogió en brazos e intentó tranquilizarla, hasta que lo
consiguió. La pequeña le dio la mano a su profesora y la situó en una mesa con
su sillita con sus demás compañeros, para que también se pusiera con ellos a
dibujar y a colorear los folios que la profesora fue repartiendo por las mesas
con los colores para que los compartieran todos y todas. Para ella, se le pasó
el día rápido, porque se hartó de jugar con todos sus compañeros en el patio,
mientras un profesor de guardia se encargaba de vigilarlos, mientras los demás
desayunaban. A partir de ese día, ya se levantaba todos los días contenta y
feliz por ir a su colegio, porque aparte hizo alguna que otra amistad. Porque
aparte, ya se acostumbró a ver a sus compañeros y el ambiente más bueno que había
cuando se ponían a jugar, a pasárselo bien y sobre todo a aprender. Carmen,
poco a poco, se iba más involucrando en todo lo que realizaban en clase, cuando
llegaba la navidad, adornaban la clase con guirnaldas, hacían dibujos
relacionados con la fiesta, como por ejemplo: árboles con sus regalos y sus
adornos incluidos, un Papá Noel hecho con algodón, lo que era su pelo blanco,
la barba y la parte de arriba de sus botas, realizaban una obra de teatro,
representaron el nacimiento de Jesús, y a cada uno le tocaba un diferente
papel, a Carmen, le tocó hacer el de pastora, y tenía que aprenderse un pequeño
texto que la profesora repartía a cada uno. Delante pusieron un micrófono, para
que fueran saliendo a decir lo que se aprendían. Cuando le tocó a Carmen, se
puso un poco nerviosa, aparte porque entre el público estaban su madre, su
abuela y su “padre”, y cada uno de los familiares de los niños y niñas. Al
finalizar la función, los niños y niñas junto con sus padres, se fueron para el
aula, donde la profesora les hacía a cada uno de sus alumnos y alumnas un
regalo por lo bien que han sacado las notas y por el buen comportamiento. Pero
aparte de eso, sin que ellos supiesen nada, aparecieron los Reyes Magos, para
ver a todos los niños y niñas, y preguntarles si habían sido buenos. Entonces,
fueron sacando de un saco que trajeron, unos regalos para todos y todas.
Después cogieron una pajita larga que las unieron con celo, de color blanco y le añadieron un círculo de color rojo de cartulina para que pareciera una vela. Y con papel de color negro, hicieron con las tijeras agujeros, y con cartón hicieron la peineta de la mantilla para colocársela. El papel de color negro lo pegaron con pegamento para que no se cayera. Y así todos disfrutaron de este día, y los alumnos de la otra clase, realizaron un paso con su cristo y sus flores, que no les faltaron ningún detalle. Lo sacaron al patio del centro, y así como si pareciera que estuviera saliendo por la calle. Casi al finalizar el mes de Abril, antes de las vacaciones de semana santa, una mañana en clase se hicieron cada uno unos trajes con cartulinas amarillas, bolsas de color naranja, para utilizarlas como capas, una trompeta del mismo color que el traje, y un gorro también del mismo color con unos trozos de papel de color verde, colgándoles como si fueran plumas. Entre todos formaron como una banda de música, que la profesora los sacó al patio del centro, para que los demás docentes los vieran como estaban disfrutando de este día tan especial para ellos. Las únicas niñas de la clase eran Carmen y otra niña que se llamaba Belén, las dos se hicieron buenas amigas y casi siempre estaban juntas, se llevaban las dos muy bien. Un día, estando los demás niños y niñas del centro jugando en el patio en la hora del recreo, Carmen se encontraba comiéndose su desayuno en una esquina que daba a una reja. Detrás de esta reja, se podía contemplar la hermosa playa de La Caleta. Casualidad que ese día, ningún profesor se quedó de guardia, porque todos estaban en el comedor desayunando. Entonces, unos niños mayores empezaron a saltar la reja y se iban corriendo detrás de todos los niños y las niñas para quitarles el bocadillo de su desayuno y después tirárselos al suelo. Cuando vieron a Carmen en la esquina completamente asustada, ella vestía con un chándal rosa, sus zapatos negros y llevaba su pelo largo. Uno de ellos empezó a acercársele, entonces, ella intentó echar a correr, pero ese chaval la cogió del brazo mientras ella se puso a llorar. En un instante, se le fue por detrás, agarró su pelo largo que le llegaba hasta el culo, la empujó y la tiró al suelo. Ella empezó a gritar de dolor por el daño que le hizo, el buscaba las mañas para cogerla bien. Cogió su larga cabellera y empezó a arrastrar a la pequeña por todo el patio del centro mientras los demás compañeros de ella de su clase empezaron todos a chillar a que alguien parara esto. Cuando sonó el timbre, se pusieron todos en fila, mientras algunos se solidarizaron con la pequeña Carmen ayudándola a levantarse del suelo después de lo que le hicieron. Cuando llegaron a la clase, la profesora no se inmutó de lo que había ocurrido en el patio, al finalizar la clase, cada uno se fueron por su chaquetón y su bolsita. A la pequeña Carmen la estaba esperando su “padre” en la puerta del centro para recogerla. Cuando ella subió la cabeza y lo vio, se fue corriendo hacia él llorando con el corazón encogido. Entonces, le dijo a la pequeña que le había pasado. Redouan hecho una furia, fue a buscar a la profesora de su “hija”, y decirle lo que le contó lo que le hicieron a la pequeña a la hora del recreo, se enteró por los demás niños que estaban allí y lo vieron todo. La profesora entonces en ese momento, se puso bastante nerviosa al ver a ese hombre tan agitado al enterarse de lo que le había pasado a la pequeña y como la dejaron. Cogió a la pequeña Carmen en brazos que estaba llorando desconsoladamente, le dijo a la profesora de la niña que los iba a denunciar por no estar pendiente de lo que pasó en aquel momento de lo que sucedió, pero algunos profesores le dijeron que no era para tanto lo que este hombre tenía pensado hacer. Hasta que al final, consiguieron que cambiara de idea, dijo que la pequeña no iba a pisar más el centro y que la cambiaba de colegio.


























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