Ya pasada esta celebración que fue muy importante para toda esta
familia, comienza un nuevo año para todo el mundo, 2001. Carmen, estaba
saliendo de su colegio para ir a su casa, y en la puerta la estaba esperando su
perro Yacky, que siempre salía de la casa a la hora exacta de salir de los
niños y niñas del colegio. Cuando llegaron a casa, el perro se fue para la casa
de sus dueños que eran los abuelos de esta pequeña. Ella entró en su casa
buscando a su hermana, que la abuela la dejó sentada en su sillita viendo la
televisión, mientras, Dolores se encontraba en la cocina preparando el
almuerzo. Su nieta se fue corriendo hacia ella y le dio un fuerte abrazo y un
gran beso, que le dejó a su abuela la cara un poco roja. Se dirigió a dejar la
mochila en su habitación para estar en la compañía de su hermana pequeña,
mientras su madre se levantaba temprano para trabajar. Ese día, viendo las dos
niñas sus dibujos animados favoritos, cuando terminaron, Carmen cambió el canal
y vio en la pantalla dos torres una cerca de la otra en la ciudad de Estados
Unidos de América, observó con sus ojitos como un helicóptero iba a estrellarse
en las dos torres gemelas. Y al impacto del choque que fue bastante
desagradable, salió una llamarada de humo muy intensa y sobre todo grande.
Empezó a caerse poco a poco la primera, y después la segunda. Y siguió mirando
y veía como caían esos edificios tan altos y con gente dentro, aparte,
tirándose como podían de las ventanas intentando salvarse. Al caer en la ciudad
con muchísima gente pasando y el tráfico alrededor, se quedaron todos muy
impresionados y corriendo a gran velocidad para poder salvarse, y llamar a
emergencias para que les ayudara a socorrerles. La abuela le trajo a su nieta,
un buen plato de potaje de garbanzos con acelgas calentito y para la pequeñita,
su potito de pollo con arroz. Esto ocurrió el 11 de Septiembre de 2001, una
fecha que se ha quedado muy marcada en todos los pensamientos de las personas
que los sufrieron, y en las noticias dijeron que era un atentado planeado por
un terrorista llamado Sadam- Hosseim. Ese nombre ya empezaba a sonar en todos
los canales de televisión, hasta pusieron la foto de esta persona como la más
buscada. Y le pusieron precio a su cabeza por tanto daño hecho, y aparte, los
periodistas conseguían fotografías de este terrorista con una escopeta en las
manos. Este día fue el más marcado para toda la vida de estas personas, más de
un millón resultaron heridas muy graves, algunas, hasta murieron. Su madre y su
padre llegaron del trabajo cansados, dieron un beso a sus niñas, que al verlos,
se pusieron muy contentas. Comieron juntos y después fueron a la casa de abajo
para descansar un rato en el sofá, llevándose con ellos a sus princesas.
Carmen, traía del colegio tarea, y su “padre”, la ayudaba en lo que ella no
entendía y le costaba mucho trabajo. Tenía problemas con la asignatura de
matemáticas, porque le costaba bastante aprender a sumar, restar, multiplicar y
dividir. Las asignaturas que más le gustaban eran: educación física, música,
dibujo y lengua. Hasta le enseñaban un poco de punto de cruz para que
aprendieran a saber coser por su cuenta. Carmen era una niña muy risueña,
tranquila, algunas veces divertida, pero un poco tímida a la hora de
relacionarse con las personas, y poco a poco tiene que cogerle confianza y
seguridad a las personas a la hora de conocerlas y saber sus gustos. Le
encantaba ver películas de Disney con su hermana Yousara que también le
gustaban muchísimo. Compartían hasta las risas que se hacían la una a la otra,
porque eran bastantes contagiosas, se hartaban de jugar a las muñecas barbies,
las vestían, arreglaban a su gusto la casa de madera que tenían que era muy
grande, el coche de Barbie con ken a conjunto, algunas veces le pedían a su
madre que le sacara un gran fondo del mar que le pusieron a Carmen por reyes.
Se le pasaban las horas jugando las dos, aunque cuando la hermana mayor traía
del colegio tarea, se sentaba en su silla apoyada en la mesa con sus libros muy
concentrada. En algunas ocasiones, Redouan sacaba del mueble del salón la
cámara de vídeo para grabar a su pequeña hija haciendo alguna que otra
travesura por la casa, o sentada en el sofá de la casa de abajo con su madre.
En verano, cuando a Carmen le dieron las vacaciones del colegio, su madre se
tenía que quedar en casa con su hermana pequeña y ella le pedía a su abuela que
la llevase a la playa con sus primas, después de comer, se iban las dos y se
quedaban un rato con sus demás nietas y su nuera. En la casa vecinal, los niños
se hartaban de jugar a juegos, como, al escondite, el pollito inglés, a los
cazafantasmas, a la casita, a imitar a los power rangers, etc. Mientras los
hombres mayores jugaban en la aljibe un juego de cartas, y la pequeña Yousara
se acercaba a su tío Enrique para enseñarle algo que tenía en las manos o para
estar con él. Una vez, uno de los niños que se llamaba Francisco, le quería dar
un empujón a la pequeña Yousara mientras su padre la metió en el andador para
que andar un rato y que viera como los demás jugaban, y ella se reía. Pero el
padre se dio cuenta de las intenciones de este niño, se fue caminando hacia él,
lo agarró del brazo y le dijo: No te atrevas a acercarte a mi hija, porque como
lo hagas, voy a ser yo el que te va a dar el empujón para que te caigas. Y
desde entonces, no lo volvió a hacer más.



Llegó el día tan esperado para toda la familia,
20 de Mayo de 2000, la niña mayor de la casa, Carmen, hacía su primera comunión
a las once de la mañana en la iglesia de “La Palma”. Pero antes de que llegara
el gran momento, una de las catequistas habló con la madre de la niña, y le
preguntó si tenía ya el traje, y la madre le respondió que no. Entonces, le
comentó que ella todavía guardaba el traje de comunión de su hija. Y ella les
comentó a la madre y a la niña que fueran una tarde a su casa a merendar y a
que se probara el vestido. Era de mangas largas, de caída larga y muy bonito.
Al vérselo puesto y se miró en el espejo que estaba en la pared, le hablaba a
la madre de arreglarle el traje para su día, le cortaron las mangas, se las
arreglaron a su medida, y le arreglaron la parte del cuello que se abrocha para
ajustársela bien, para que estuviera cómoda y que no se le cayera el vestido.
Una tarde, al recoger a su hija de la catequesis, fueron a comprar los zapatos,
los calcetines y su muda de color blanco. Pasada una semana, la catequista
Maripaz, le llevó el traje a su alumna Carmen a la clase para que cuando su
madre o su abuela la recogiera y le diera la bolsa con el vestido arreglado.
Cuando llegaron a casa, la niña al ver su traje arreglado y con él puesto se
puso muy contenta, y deseando que llegara su día para poder disfrutarlo y verse
guapa. Fueron la madre, la abuela y la niña a la peluquería para que le
arreglaran a Carmen un poco el pelo para el reportaje que le iban a hacer vestida
de primera comunión. Su madre estaba muy orgullosa de su hija al verla como
posaba para el fotógrafo, y eligieron aparte las recordatorias que iban a
repartir a todos los invitados y familia. Las dos tenían un buen gusto para
elegir los pequeños libritos para las fotos, y escogieron el ideal, que era
como forma de libro. Y llegó por fin el esperado y deseado día, Carmen se
levantó a las ocho y media de la mañana, desayunó en casa de su abuela porque
la estaba esperando una amiga de su tía Vero, Mª José, para peinarla. Mientras,
su “padre”, Redouan, estaba preparando la cámara de vídeo que había comprado
para grabar este día tan especial. Se fue con la niña para la casa de los
abuelos, mientras Mª José le estaba secando el pelo con el secador y
peinándoselo con el peine. Pasaron a su casa, y su madre le ayudó a ponerse la
muda, mientras su abuela estaba liada con la pequeña de la casa vistiéndola y
peinándola, y en la casa se encontraba Desireé, una amiga de Carmen, que cuando Desiré
hizo su primera comunión, Carmen siempre estaba a su lado ayudándola en lo que
fuera necesario. Tenía a la pequeña Yousara vestida con traje de color verde
agua con un lazo de color blanco en la cintura, sus calcetines de color blanco
y sus zapatos del mismo color. Redouan estaba grabando mientras su mujer Mari,
vestida con un conjunto de camisa de tirantes y falda de color morado con dos
horquillas de color negras en el pelo y sus zapatos de color negro. Mari
ayudaba en todo lo que fuera necesario a su hija, a colocarle el vestido, a
abrochárselo, a ponerle los zapatos, mientras Carmen enseñaba a todos una
pulsera de oro con su nombre grabado y su fecha de comunión que le regaló su
abuela. Y su madre, en un radiocasete de color negro puso la canción de “Mi
Primera Comunión” de Juanito Valderrama. Cuando ya terminaron de ayudar a vestirla,
bajaron con la niña por las escaleras para saludar y dar los buenos días a sus
vecinas que también estaban invitados al convite. Junto con sus padres y su
hermana pequeña cogida de la mano, se dirigieron hacia la iglesia de “La
Palma”, para recibir el cuerpo de Cristo y la primera comunión. Pasadas las dos
horas que duró la misa junto con la eucaristía, todos los niños y niñas se
hicieron una foto junto con sus catequistas y el párroco, para tenerla de recuerdo
de un gran día para ellos y ellas. Empezaron a salir uno por uno hacia la
salida buscando a sus familiares y al resto de amigos y amigas. Carmen, al
verlos, se fue corriendo hacia el sitio donde se encontraban. Y cada vez que se
le acercaba, le daban sus regalos para que ella los abriera y disfrutarlos. Su
madre estuvo muy pendiente de su hija mayor, aparte, conocieron ese mismo día,
a los suegros de uno de sus tíos, Enrique. Que ellos tenían una hija pequeña
llamada Noelia, que más o menos, las dos pequeñas, como Yousara, contaban con
la misma edad. Después de haber recibido los regalos de cada uno de los
invitados, Redouan, con su cámara de vídeo, lo grababa todo, para que este día
quedara en el recuerdo de todos los presentes. Todos decidieron darse un paseo
al parque para llevar a los niños y niñas a que jugasen un rato y poder
disfrutar junto con los demás. En el parque, no paraban de echarse
constantemente fotos con esta niña tan alegre y contenta. Ya viendo a los niños
que tenían hambre, se fueron caminando tranquilos hacia el convite. Estaba
situado en la calle “La Rosa”, era un bar de tapeo y aparte, de buenas comidas.
Mientras los niños y las niñas, se fueron a jugar un rato antes de empezar a
comer, los demás invitados se fueron sentando cada uno en los asientos que
ellos quisiesen. Los últimos en sentarse fueron los pequeños, que estaban
cansados de jugar y correr tanto, como por ejemplo, al escondite o a la casita.
De primero, pusieron en las mesas unos entrantes como: gambas, queso, jamón,
patatas, chorizo, butifarra. Y de bebidas, cerveza, vino blanco, refrescos,
etc. De primer plato, paella con su arroz y sus demás ingredientes. Y de
segundo, filetes de pollo con patatas y verduras. Al finalizar de comer, justo
enfrente de las mesas, había como una pequeña salita con sillas para sentarse,
los niños y las demás niñas, se compraron un polo y se lo comieron allí
sentados. Empezaron a entrar las demás personas que se encontraban allí junto
con otra comunión que se estaba celebrando al lado. Se reunieron todos dentro y
empezaron a tocar las palmas y a bailar, estaban a su “salsa”, alegres,
contentos y sobre todo pasándoselo bien. Pasadas unas horas, fueron los padres
junto con su hija y todos formando un círculo, a partir la tarta. Estaba
buenísima, era de nata y merengue. Y sobre ella estaba colocada una muñeca
vestida también de comunión, con el color de pelo marrón y corto. Al acabar
este día, Carmen al verse a su “padre”, que estaba completamente borracho y
sacaba a bailar a las personas para que bailaran con él, se asustó mucho al
encontrarlo en este estado. Le preguntó a su madre que si se podía quedar a
dormir en casa de sus primas, y su madre le contestó que si, que no tenía
ningún problema. La acompañaron a su casa a cambiarse, para que se quitara el
vestido y ponerse una ropa más cómoda. Se preparó su pijama, lo guardó en la
mochila, y se fue para la casa de sus tíos.










