viernes, 17 de junio de 2016

AÑO 2000, PRIMERA COMUNIÓN




Llegó el día tan esperado para toda la familia, 20 de Mayo de 2000, la niña mayor de la casa, Carmen, hacía su primera comunión a las once de la mañana en la iglesia de “La Palma”. Pero antes de que llegara el gran momento, una de las catequistas habló con la madre de la niña, y le preguntó si tenía ya el traje, y la madre le respondió que no. Entonces, le comentó que ella todavía guardaba el traje de comunión de su hija. Y ella les comentó a la madre y a la niña que fueran una tarde a su casa a merendar y a que se probara el vestido. Era de mangas largas, de caída larga y muy bonito. Al vérselo puesto y se miró en el espejo que estaba en la pared, le hablaba a la madre de arreglarle el traje para su día, le cortaron las mangas, se las arreglaron a su medida, y le arreglaron la parte del cuello que se abrocha para ajustársela bien, para que estuviera cómoda y que no se le cayera el vestido. Una tarde, al recoger a su hija de la catequesis, fueron a comprar los zapatos, los calcetines y su muda de color blanco. Pasada una semana, la catequista Maripaz, le llevó el traje a su alumna Carmen a la clase para que cuando su madre o su abuela la recogiera y le diera la bolsa con el vestido arreglado. Cuando llegaron a casa, la niña al ver su traje arreglado y con él puesto se puso muy contenta, y deseando que llegara su día para poder disfrutarlo y verse guapa. Fueron la madre, la abuela y la niña a la peluquería para que le arreglaran a Carmen un poco el pelo para el reportaje que le iban a hacer vestida de primera comunión. Su madre estaba muy orgullosa de su hija al verla como posaba para el fotógrafo, y eligieron aparte las recordatorias que iban a repartir a todos los invitados y familia. Las dos tenían un buen gusto para elegir los pequeños libritos para las fotos, y escogieron el ideal, que era como forma de libro. Y llegó por fin el esperado y deseado día, Carmen se levantó a las ocho y media de la mañana, desayunó en casa de su abuela porque la estaba esperando una amiga de su tía Vero, Mª José, para peinarla. Mientras, su “padre”, Redouan, estaba preparando la cámara de vídeo que había comprado para grabar este día tan especial. Se fue con la niña para la casa de los abuelos, mientras Mª José le estaba secando el pelo con el secador y peinándoselo con el peine. Pasaron a su casa, y su madre le ayudó a ponerse la muda, mientras su abuela estaba liada con la pequeña de la casa vistiéndola y peinándola, y en la casa se encontraba Desireé, una amiga de Carmen, que cuando Desiré hizo su primera comunión, Carmen siempre estaba a su lado ayudándola en lo que fuera necesario. Tenía a la pequeña Yousara vestida con traje de color verde agua con un lazo de color blanco en la cintura, sus calcetines de color blanco y sus zapatos del mismo color. Redouan estaba grabando mientras su mujer Mari, vestida con un conjunto de camisa de tirantes y falda de color morado con dos horquillas de color negras en el pelo y sus zapatos de color negro. Mari ayudaba en todo lo que fuera necesario a su hija, a colocarle el vestido, a abrochárselo, a ponerle los zapatos, mientras Carmen enseñaba a todos una pulsera de oro con su nombre grabado y su fecha de comunión que le regaló su abuela. Y su madre, en un radiocasete de color negro puso la canción de “Mi Primera Comunión” de Juanito Valderrama.  Cuando ya terminaron de ayudar a vestirla, bajaron con la niña por las escaleras para saludar y dar los buenos días a sus vecinas que también estaban invitados al convite. Junto con sus padres y su hermana pequeña cogida de la mano, se dirigieron hacia la iglesia de “La Palma”, para recibir el cuerpo de Cristo y la primera comunión. Pasadas las dos horas que duró la misa junto con la eucaristía, todos los niños y niñas se hicieron una foto junto con sus catequistas y el párroco, para tenerla de recuerdo de un gran día para ellos y ellas. Empezaron a salir uno por uno hacia la salida buscando a sus familiares y al resto de amigos y amigas. Carmen, al verlos, se fue corriendo hacia el sitio donde se encontraban. Y cada vez que se le acercaba, le daban sus regalos para que ella los abriera y disfrutarlos. Su madre estuvo muy pendiente de su hija mayor, aparte, conocieron ese mismo día, a los suegros de uno de sus tíos, Enrique. Que ellos tenían una hija pequeña llamada Noelia, que más o menos, las dos pequeñas, como Yousara, contaban con la misma edad. Después de haber recibido los regalos de cada uno de los invitados, Redouan, con su cámara de vídeo, lo grababa todo, para que este día quedara en el recuerdo de todos los presentes. Todos decidieron darse un paseo al parque para llevar a los niños y niñas a que jugasen un rato y poder disfrutar junto con los demás. En el parque, no paraban de echarse constantemente fotos con esta niña tan alegre y contenta. Ya viendo a los niños que tenían hambre, se fueron caminando tranquilos hacia el convite. Estaba situado en la calle “La Rosa”, era un bar de tapeo y aparte, de buenas comidas. Mientras los niños y las niñas, se fueron a jugar un rato antes de empezar a comer, los demás invitados se fueron sentando cada uno en los asientos que ellos quisiesen. Los últimos en sentarse fueron los pequeños, que estaban cansados de jugar y correr tanto, como por ejemplo, al escondite o a la casita. De primero, pusieron en las mesas unos entrantes como: gambas, queso, jamón, patatas, chorizo, butifarra. Y de bebidas, cerveza, vino blanco, refrescos, etc. De primer plato, paella con su arroz y sus demás ingredientes. Y de segundo, filetes de pollo con patatas y verduras. Al finalizar de comer, justo enfrente de las mesas, había como una pequeña salita con sillas para sentarse, los niños y las demás niñas, se compraron un polo y se lo comieron allí sentados. Empezaron a entrar las demás personas que se encontraban allí junto con otra comunión que se estaba celebrando al lado. Se reunieron todos dentro y empezaron a tocar las palmas y a bailar, estaban a su “salsa”, alegres, contentos y sobre todo pasándoselo bien. Pasadas unas horas, fueron los padres junto con su hija y todos formando un círculo, a partir la tarta. Estaba buenísima, era de nata y merengue. Y sobre ella estaba colocada una muñeca vestida también de comunión, con el color de pelo marrón y corto. Al acabar este día, Carmen al verse a su “padre”, que estaba completamente borracho y sacaba a bailar a las personas para que bailaran con él, se asustó mucho al encontrarlo en este estado. Le preguntó a su madre que si se podía quedar a dormir en casa de sus primas, y su madre le contestó que si, que no tenía ningún problema. La acompañaron a su casa a cambiarse, para que se quitara el vestido y ponerse una ropa más cómoda. Se preparó su pijama, lo guardó en la mochila, y se fue para la casa de sus tíos.



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