A esta mujer cuando era pequeña, la ingresaron en el Hospital del Mora porque contrajo la enfermedad de la tuberculosis, y de ello, le quitaron un pulmón. Su marido estaba bajando un día las escaleras del hospital y le comunicaron por megafonía que su mujer se encontraba muy grave. Cuando llegó a la habitación, le estaba dando a su mujer un paro cardíaco e intentaba reanimarla. De lo mismo que le entró, era que no aguantaba más de estar encerrada en ese sitio, y le pedía a su marido que la sacara de allí porque no le gustaba para nada estar rodeada de médicos y mucho menos de goteros y de enfermeras. Hasta que a los pocos meses, falleció, y está enterrada en el
cementerio. María De Los Ángeles, que
nació el 24 de noviembre de 1955, en el hospital de El Mora, se fue para Puerto
Real a trabajar como cocinera en una casa cuna. En el mismo sitio, había un
muchacho que se llamaba Fernando Pacheco. Se conocieron en el año 1973, el
trabajaba cuidando el jardín y del mantenimiento. Se enamoraron cuanto se
vieron la primera vez, al cabo del tiempo, se casaron, tuvieron dos hijos,
Fernando David y José Manuel. El primero nació el 30 de Abril de 1981, en el
hospital de Puerto Real. Se sacó sus estudios en el instituto de educación
secundaria Virgen Del Carmen, después empezó a trabajar en la empresa de
Estindel SL, arreglando ascensores. Conoció en Puerto Real a una muchacha que
se llamaba Beatriz, era una joven muy simpática, agradable, risueña, etc. Se
llevaron muchos años de novios, y en sus planes estaba el de formar una
familia. Han tenido una hija, le han puesto el nombre de julia. Es la alegría
tanto de sus padres como de sus abuelos y de todas las demás personas que
componen las dos familias. Ahora la pequeña tiene dos años, y sus padres deecidieron
que cuando la niña ya estaría en el mundo, que se casaban, así lo hicieron.
Contrajeron matrimonio por la iglesia en Puerto Real delante de todos sus
invitados y familiares. En verano, pasaban los días en un chalet que ellos
tenían. Ahí celebraban los cumpleaños de sus hijos, los convites de las
comuniones, etc. Pero llegó un momento muy malo que estaban pasando, el marido
de María De Los Ángeles, Fernando, le dió dos infartos y le tuvieron que operar
de urgencia. Todo salió muy bien, y se encuentra en su casa con su mujer y su
mascota, aunque ya se encuentra jubilado. Sin embargo, su mujer trabaja como
ordenanza en la Diputación de Cádiz. Fernando por su parte, tiene un hermano
paterno, se llamaba Pedro Pacheco, que fue en sus tiempos, alcalde de Puerto
Real, porque él fue fruto de una mujer que hubo en la vida de su padre, después
de su mujer. Y este niño lo entregaron en una casa cuna, donde dejaban a los
niños que sus padres no podían mantenerlos, y los cuidaban los sacerdotes y las
monjas. En la actualidad, el mayor vive con su mujer y su hija, desesperado por
trabajar, y le ha dicho a su madre que a lo mejor se irá a Las Islas Canarias a
ver si tiene suerte, y encontrar muy pronto un buen trabajo. El pequeño nació
el 13 de Abril de 1985, no llegó a terminar sus estudios, se quitó del centro
donde estaba porque él le dijo a sus padres que lo que quería era trabajr.
Entonces, el padre en el trabajo de él le comentó a un compañero suyo que su
hijo estaba buscando trabajo como un loco. Hasta que, cuando llegó a su casa,
le dijo a José Manuel que se apuntara en un curso de soldadura. Aceptó, se
apuntó en el centro más cercano, de tanto estudiar y con las prácticas, se lo
sacó, empezó a hechar currículums, y lo llamaron de una empresa que se
encargaba de los barcos, era DRAGADOS. Se llevó unos cuantos meses allí, pero
con la crisis que se padece en estos años, lo echaron. Aunque, en el futuro él
sigue trabajando en el mismo sitio, lo llaman para ir los fines de semana por
las noches. Está saliendo con una muchacha que conoció en la pandilla donde
salían sus amigos, esta se llamaba Rocío Jurado. Manuela, la última de sus
hermanos, nació el 16 de Febrero de 1961, la dejó la madre con meses cuando
falleció. Estudió en el colegio de la institución generalísimo Franco. De ahí,
se fue para Puerto Real, se puso a trabajar muy joven. La llamaron para
trabajar en una empresa de limpieza, lleva muchísimos años, y de momento le va
muy bien. Se enamoró de un muchacho, su nombre era Juan, se casaron, y de esta
unión, el 30 de Mayo de 1992, una niña graciosa y guapa. Le pusieron por nombre
Paula Rincón Penedo. Se formó en el instituto La Salle Buen Consejo, donde se
sacó su graduado, y después se matriculó en otro centro, era el Instituto de
Educación Secundaria Manuel De Falla.
Manuela está divorciada, rehace su vida junto a otro hombre que ella ha
conocido, su nombre es Antonio, su hija vive con ella en Puerto Real, y se
encuentran muy felices y contentas. Aunque en el fondo no tiene mal corazón, y
se ha atrevido a confesarle a su madre su condición sexual, le gustan las
mujeres. Ella está muy orgullosa de ser como es, aparte tiene pareja, una
muchacha que ha conocido por las redes sociales. La verdad es que la distancia
hace mucho, pero todo tiene su recompensa. Se le pasan las horas hablando por
el chat, se quieren muchísimo, y no pueden evitarse hecharse de menos la una a
la otra. Al contrario, su madre la acepta con todos sus defectos, pero el padre
no está demasiado conforme con todo esto. Antes de que naciera la niña, tuvo al
niño mayor. Le puso Abraham, era un niño revoltoso, se ganaba el cariño de
todos, incluso de sus tíos. No le faltaba de nada en su habitación, sus padres
le compraban lo que el les pedía por reyes o por su cumpleaños. Estudió en el
instituto Virgen del Carmen en Puerto Real. Hizo muchos amigos allí, con ellos
salía a darse una vuelta, se lo pasaba muy bien. Jugaba con ellos al billar, se
tomaban sus cervezas o refrescos, iba a bailar a las discotecas, etc. Ahora en
la actualidad, está viviendo con su madre y su hermana, y de vez en cuando, le
da algún que otro problema. Pero al fin y al cabo, son sus hijos y les tiene
que aceptar como son y como ven el futuro que les espera.
miércoles, 10 de junio de 2015
Historia de la tía Ángeles y Manoli
Continuación del capítulo 2
Se dirigió a la iglesia más cercana, el párroco les dijo que
no había ningún problema, y se pusieron de acuerdo en acordar la fecha que les convenía bien. Y por fin llegó el día
en que se unían en santo matrimonio, con un sol espléndido dando la bienvenida
en un cielo azul. Escogieron para la ocasión, la iglesia de “La Merced”, más o
menos sobre las nueve o las diez de la mañana, llegaron al templo. Ella se puso
una camisa, una falda, unas medias, unos zapatos y un velo de color negro, por
el reciente fallecimiento de su madre. El luto por un familiar, duraba sobre
unos meses, o también algunos años. La fecha que eligieron fue el 7 de Enero de
1965, se encontraban allí, dos señoras que estaban rezando, y otra
confesándose. Empezaron a murmurar cuando les vieron en el altar, entonces,
Manuel les dijo a todas, que no siguieran hablando y que se fueran, porque
interrumpían al párroco. Y esa fecha era importante para Dolores, porque se casaba
y a la vez, cumplía 20 años. Terminada
la ceremonia, fueron a hacerse la foto de marido y mujer, los cojieron un
fotógrafo que era famoso, tenía la tienda en la calle “La Torre”, le pidió a la
novia que se quitase el velo, que no ocultara su belleza. Salieron muy bien, se
las reveló al momento, se las llevaron a
la madre del novio, y la pusieron en un mueble enmarcada. Él se llevó a
su mujer a vivir a su casa, con la suegra, ella era una buena mujer y buena
madre. Se llevaban las dos de maravilla, la quería muchísimo, como una
hija. La ayudaba mucho con las tareas,
pero Manuel tenía un problema, que era alcohólico, cuando se tomaba una copa de más, se ponía
muy violento, empezaba a insultar, y psicológicamente, trataba mal a su mujer.
Llegó hasta un punto en el que, por culpa del vicio, se puso muy celoso, no
dejaba que Dolores pisase la calle, la encerraba en la habitación con llave,
sin embargo, la suegra estaba con un ataque de histeria por lo que su hijo
hacía con su mujer. No se merecía que la tratasen de esta manera, hasta que le
puso los papeles sobre la mesa. Manuel se fue a buscar trabajo, para traer el
dinero a su familia, concretamente a Alemania. Lo colocaron en una obra, y lo
ganaba bastante bien. Cada mes que
cobraba lo que trabajaba, se lo mandaba a su madre y a su mujer en un sobre,
con un telegrama adjunto. Cuando llegaba el sobre a la casa, la suegra se
encargaba de administrarlo, lo guardaba en una cartilla que ellas tenían, pero
la segunda se iba con la hermana a jugar al bingo, y se lo gastaba todo, y
apenas dejó para comprar lo necesario. Pasaron los meses, y él regresó,
Dlolores le contó a su marido que la suegra se gastaba el dinero, habló con su
madre muy seriamente, le dijo que porque lo hacía, hasta que al final le
contestó, que no volvería a hacerlo más.
En carnavales, se disfrazaban
algunos vecinos, se ponían cualquier cosa, se marcharon a la calle junto al
gentío de la gente, una de ellas, fue a la puerta de un bar muy conocido en el
barrio, “El Manteca”, se puso a cantar, y los que se encontraban allí tomándose
una copa, le hechaban dinero. Compraba un litro de cerveza, y se lo tomaban en
el patio, se lo pasaban muy bien, y se reían mucho. Adornaban el patio como
quisieron, cada uno aportaba su granito de arena, hicieron entre todos, un
muñeco de la televisión, “Naranjito”. Lo agarraron a una cuerda, y lo pusieron
en el centro, colocaron serpentinas en los barandales, que habían macetas, con
una flores muy bonitas. Todos los vecinos compartían a la vez el cuarto de baño
y la cocina, pero, un día, estando en una celebración, los hombres se fueron
para la cocina donde se encontraban las mujeres hablando y preparando la
comida. Se quedaron allí y les ayudaron, Estaban preparando patatas aliñadas
para comer, las guardaron en una olla, pero se les cayeron al suelo, que como
podían las cojían hasta con los zapatos, porque uno de ellos se tropezó, y
támbien cayeron dentro del báter. Fue un desastre lo que se formó, pero al fin
y al cabo, se lo pasaron de lujo. Cada uno de los hermanos de Dolores, hicieron
sus vidas por separado. Antonio conoció a una muchacha, empezaron a salir, se
llevaron muchísimo tiempo juntos como novios. Pero le sucedió algo muy
desagradable entre los dos, y llegó a tal punto en el que perdió la cabeza y la
cordura. La familia, viendo el problema que padecía el muchacho, buscaron ayuda
en un manicomio, dónde los sacerdotes se hacían cargo de las personas con el
mismo problema. María Del Carmen, “Meli”, se casó con un hombre muy bueno para
ella, se llamaba Joaquín. Tuvieron cuatro hijos, Antonio, Joaquín, Moisés y
María Del Mar. El mayor conoció a la que es ahora su novia, y vive en las islas
Canarias, con un buen trabajo, Joaquín en la actualidad, es dueño de un bar,
está casado, y tiene un hijo. Moisés tenía su novia desde hacía muchos años,
pero tuvieron que dejar la relación, porque la convivencia no duró mucho. Ahora
él está trabajando en una empresa de mudanzas descargando muebles, y está
saliendo con una muchacha muy buena. María Del Mar, se casó en la iglesia de la
palma,ha tenido
una hija que la ha puesto como su madre, María Del Carmen, pero la llaman
“Maica”.
Estas son algunas fotografías de mis abuelos el día que se casaron, mi abuela de joven, mi abuelo también de joven, y la última son los tíos y los primos de mis abuelos.
martes, 9 de junio de 2015
Capítulo 2
Capítulo 2
En la
calle “San Félix” número 8, había una
muchacha muy guapa, de cabellos rubios y ojos muy bonitos. Su nombre es Dolores
Villegas Gil, nació el 7 de Enero de
1945. Vivía con sus padres y dos hermanos, su madre María Del Carmen Gil Villar, “Cuchi”, su
padre Francisco Villegas, su hermano Antonio,
y otra hermana María Del Carmen,
“Meli”. Era una niña muy vistosa, porque
llamaba mucho la atención de los muchachos del barrio. Sobre todo a uno,
Salvador, y estaban algunas muchachas detrás de él. Era de piel morena, ojos
verdes, y pelo oscuro. Cuando la vió por primera vez, se quedó sorprendido. Se
iban los viernes y los sábados por la tarde a ver películas al cine, daban sus
vueltas, se montaban en coches de
caballos, entraban en el parque, cojían por la playa viendo el atardecer, por
sus rincones más escondidos, etc. En
semana santa, salían a ver los pasos, se compraban para merendar unos dulces en
la confitería, que le decían platillos volantes, tenían crema por dentro y
azúcar por encima,y un batido. No se le conocían pretendientes, pero este muchacho se integró
en la pandilla, se llevaban muy bien. Intentaba pedirle que saliera con él,
pero no lo consiguió. Hasta que un día, paseando tranquilamente con sus amigos
por la calle, casualidad, que Manuel pasaba por allí, y le hechó el ojo.! Esto
si que fue amor a primera vista! , se presentaron el uno al otro y se dieron
dos besos en la cara. Las palabras costaban demasiado salir de sus bocas,
apenas hablaban cuando caminaban. Le pidió a ella que salieran los dos solos,
para conocerse un poco mejor. Los padres de cada uno se tomaron muy bien la
noticia de que estaban juntos,paso'un mes,
y llegó el deseado primer beso. Ya se podía decir que ya eran formalmente una pareja de novios,
pero ocurrió algo muy desagradable en la vida de Dolores. Su padre padecía una
enfermedad a causa del alcohol, le atacó el hígado y el riñon, algunas veces se
quedaba en la cama. A los pocos días,
falleció, la pérdida fue muy triste, el velatorio se celebró en su casa. Dieron
un pequeño aperititvo a los más allegados, y vinieron a dar el pésame a la
familia. Esta, precisamente, es una persona muy graciosa, dicharachera, porque
cuando se celebraba algún velatorio de alguien o un bautizo, una comunión, una
boda, las vecinas la llamaban por el patio, se
bajaba corriendo las escaleras. Llegaba al convite, y contaba chistes, la gente se quedaban con la
boca abierta, y se hartaban de reír con la gracia que contagiaba. En este caso,
solamente estaba para despedir a su difunto marido. Dió las gracias a todos los
que se encontraba en aquel momento, para apoyarla y darle su cariño. Lo
quemaron y hecharon las cenizas al mar, antes de darle el último adiós, le
tiraron flores. Pasaron algunos años, se
puso a trabajar muy joven para ayudar en casa, y salir adelante, no sabía leer
ni escribir, ni sus hermanos. No podían
matricularse en el colegio, ni los otros dos, pero hechaban una mano en lo que
pudiesen. Entró a formar parte de sus vidas, un nuevo hombre, que conoció la
madre. Su nombre era Armando Penedo, y con un
carácter muy fuerte. Se casaron, y tuvieron dos hijas más que añadió,
les llamaron María De Los Ángeles y Manuela. Este último que tuvo, era todavía
peor, todo lo pagaba con la mayor, que la trataba mal. De un momento a otro, la
madre se vió en el espejo, que le había salido en el rostro, como una especie
de grano. A lo primero, no le hechaba cuenta, pero después, la cosa se puso más
complicada. Cada vez, empeoraba, entonces, no tuvo más remedio que ir al
médico. Le dijo que lo que tenía era un grano de grasa, al final, se lo
quitaron, lo curó, se lo tapó con una gasa, y se marchó. Cuando pasó , estaba
bien, sin embargo, su cara decía todo lo contrario. Empezó a ponerse como
desfigurada, y ya los nervios, se apoderaban. Al cabo de los días, murió, con
tan solo 40 años, dejando a la más pequeña con meses. En aquellos tiempos, la
ciencia no estaba tan avanzada como ahora, porque no había los medicamentos
suficientes para curar a las personas con alguna enfermedad o virus. Manuel iba
a buscar a su novia para dar un paseo, y se llevaban a sus hermanas. Las
personas que les veían paseando con el cochecito de la pequeña, se pensaban que
era su hija. Eran muy jóvenes para saber lo que les iba a deparar el futuro,
pero la vida da muchas vueltas. Al fin y al cabo, el amor es lo que cuenta
entre ellos. Él no sabía como dirigirse al padrastro de Dolores para pedirle su
mano, pero hasta que al final, fue a su casa, se sentaron, hablaron los dos, y
por fin, dió su consentimiento.
Continuación del primer capítulo
Se acercó con paso
firme a su superior, que tenía en su mano la bandera de España. La
cojió, la besó muy orgulloso de sí mismo y contento, volvió a la fila con los
demás, con las miradas clavadas en ellos, muy bien vestidos. Ya pasó lo que
duró allí, llegó a su casa, se encontró con todas las personas que le habían echado de menos, se alegraron mucho de verle. Su padre era encofrador,
trabajaba arreglando edificios, casas antiguas, iglesias, etc. Se lo llevó con
él, le enseñó, tanto le gustó, que había encontrado su vocación. Estando
trabajando los dos en una iglesia, unos sacerdotes que estaban de rodillas
rezando, uno de ellos se levantó para ir a la sacristía, Manuel se quitó la
camiseta porque tenía calor, el sacerdote alzó la vista, y le vió el corazón de
Jesucristo en su espalda. Se dirigió, le
hechó una bronca porque no podía ir así como iba, que respetara la casa de dios.
Cuando lo escuchó, se bajó del andamio donde estaba subido, le dijo que se metiera
en sus asuntos, se centre en sus rezos, los dejara hacer su trabajo. Sin
embargo, uno de sus tíos por parte paterno, se inventó un nuevo mote para que
lo conocieran mejor, era “Chatino”. Y desde entonces, se le quedó hasta para
sus vecinos, se había convertido en todo un hombre hecho y derecho.
Poco
a poco, sus hermanos fueron buscando su vida por separado, la mayor conoció al
que es ahora su marido, tuvieron un niño. Luis, vive con su mujer, en un piso,
cerca de un supermercado muy conocido en la actualidad, es “El Corte Inglés”.
Aunque le han diagnosticado una enfermedad, cáncer, tienen dos hijas, Raquel y
Vanesa. Una de ellas conoció a un muchacho, se casaron, y han tenido una niña
muy guapa, es la mimada de sus padres y sus abuelos. Ella se sacó el título de
auxiliar de enfermería, pero la pobre no encuentra trabajo. La otra hermana, también ha encontrado el amor, pero dice que de momento no se casa. Francisca, que su
apodo era “Chete”, está casada, tuvo con su marido tres hijos. A la primera la
puso Amparo, como su hermana, el segundo Miguel, y el tercero le puso
Francisco, aunque le llamaban “Paquito”. Y el más pequeño, Antonio, que se puso
muy grave, al poco tiempo, falleció. Después de todo lo que había vivido, y
recorrer muchos lugares, visitar países que nunca había imaginado, siguió con
su vida normalmente, trabajando en lo que podía, y llevarle dinero a su madre
para ayudarla con los gastos. Se iba a tomarse unas copas con lo que
verdaderamente sabía como era. En Cádiz, en aquella época, se rodaba una película
española, con una actriz muy conocida, Paquita Rico. Se titulaba “La viudita
naviera”, pusieron un papel, buscando extras para participar, cuando lo vieron,
se apuntaron bastantes personas. Era en fechas de carnaval, entonces, buscaron
un disfraz que le venía adecuado para reunirse todo el equipo. Al final, de
decantaron por uno de payasos, se lo pasaron muy bien, al terminar el rodaje,
le dieron un bocadillo y un refresco. Grababan
rincones muy hermosos de esta
ciudad bonita, como por ejemplo, el parque “Genovés”, el “Barrio de Santa María”,
la playa de “La Caleta”, los dos
castillos de “Santa Catalina” y “San Sebastián”, etc.
Aquí os dejo algunas de las imágenes de películas rodadas en Cádiz, la viudita naviera con la actriz Paquita Rico, y la inolvidable Mary Santpere y Arturo Fernández. También aparecen otras de una película muy bonita y entrañable, con el incomparable actor Juanito Valderrama y la que es ahora su mujer y madre de sus hijos, Dolores Abril.
jueves, 4 de junio de 2015
Capítulo 1
Capítulo 1
Aquí os dejo algunas fotografías antiguas de mi abuelo cuando era joven, espero que os gusten. Quiero pediros disculpas por la calidad de las fotos, las hice con mi primer móvil, espero que podáis verlas bien. Aparte de eso, mi abuelo cada vez que se lo permitía el día, iba a visitar a un buen amigo que vivía cerca suya, ese era el cristo de el nazareno. Cuando entraba en la iglesia, sentía paz y tranquilidad y le rezaba. Le pedía por toda su familia y que le vengan tiempos mejores.
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