miércoles, 10 de junio de 2015

Historia de la tía Ángeles y Manoli

A esta mujer cuando era pequeña, la ingresaron en el Hospital del Mora porque contrajo la enfermedad de la tuberculosis, y de ello, le quitaron un pulmón. Su marido estaba bajando un día las escaleras del hospital y le comunicaron por megafonía que su mujer se encontraba muy grave. Cuando llegó a la habitación, le estaba dando a su mujer un paro cardíaco e intentaba reanimarla. De lo mismo que le entró, era que no aguantaba más de estar encerrada en ese sitio, y le pedía a su marido que la sacara de allí porque no le gustaba para nada estar rodeada de médicos y mucho menos de goteros y de enfermeras. Hasta que a los pocos meses, falleció, y está enterrada en el cementerio.  María De Los Ángeles, que nació el 24 de noviembre de 1955, en el hospital de El Mora, se fue para Puerto Real a trabajar como cocinera en una casa cuna. En el mismo sitio, había un muchacho que se llamaba Fernando Pacheco. Se conocieron en el año 1973, el trabajaba cuidando el jardín y del mantenimiento. Se enamoraron cuanto se vieron la primera vez, al cabo del tiempo, se casaron, tuvieron dos hijos, Fernando David y José Manuel. El primero nació el 30 de Abril de 1981, en el hospital de Puerto Real. Se sacó sus estudios en el instituto de educación secundaria Virgen Del Carmen, después empezó a trabajar en la empresa de Estindel SL, arreglando ascensores. Conoció en Puerto Real a una muchacha que se llamaba Beatriz, era una joven muy simpática, agradable, risueña, etc. Se llevaron muchos años de novios, y en sus planes estaba el de formar una familia. Han tenido una hija, le han puesto el nombre de julia. Es la alegría tanto de sus padres como de sus abuelos y de todas las demás personas que componen las dos familias. Ahora la pequeña tiene dos años, y sus padres deecidieron que cuando la niña ya estaría en el mundo, que se casaban, así lo hicieron. Contrajeron matrimonio por la iglesia en Puerto Real delante de todos sus invitados y familiares. En verano, pasaban los días en un chalet que ellos tenían. Ahí celebraban los cumpleaños de sus hijos, los convites de las comuniones, etc. Pero llegó un momento muy malo que estaban pasando, el marido de María De Los Ángeles, Fernando, le dió dos infartos y le tuvieron que operar de urgencia. Todo salió muy bien, y se encuentra en su casa con su mujer y su mascota, aunque ya se encuentra jubilado. Sin embargo, su mujer trabaja como ordenanza en la Diputación de Cádiz. Fernando por su parte, tiene un hermano paterno, se llamaba Pedro Pacheco, que fue en sus tiempos, alcalde de Puerto Real, porque él fue fruto de una mujer que hubo en la vida de su padre, después de su mujer. Y este niño lo entregaron en una casa cuna, donde dejaban a los niños que sus padres no podían mantenerlos, y los cuidaban los sacerdotes y las monjas. En la actualidad, el mayor vive con su mujer y su hija, desesperado por trabajar, y le ha dicho a su madre que a lo mejor se irá a Las Islas Canarias a ver si tiene suerte, y encontrar muy pronto un buen trabajo. El pequeño nació el 13 de Abril de 1985, no llegó a terminar sus estudios, se quitó del centro donde estaba porque él le dijo a sus padres que lo que quería era trabajr. Entonces, el padre en el trabajo de él le comentó a un compañero suyo que su hijo estaba buscando trabajo como un loco. Hasta que, cuando llegó a su casa, le dijo a José Manuel que se apuntara en un curso de soldadura. Aceptó, se apuntó en el centro más cercano, de tanto estudiar y con las prácticas, se lo sacó, empezó a hechar currículums, y lo llamaron de una empresa que se encargaba de los barcos, era DRAGADOS. Se llevó unos cuantos meses allí, pero con la crisis que se padece en estos años, lo echaron. Aunque, en el futuro él sigue trabajando en el mismo sitio, lo llaman para ir los fines de semana por las noches. Está saliendo con una muchacha que conoció en la pandilla donde salían sus amigos, esta se llamaba Rocío Jurado. Manuela, la última de sus hermanos, nació el 16 de Febrero de 1961, la dejó la madre con meses cuando falleció. Estudió en el colegio de la institución generalísimo Franco. De ahí, se fue para Puerto Real, se puso a trabajar muy joven. La llamaron para trabajar en una empresa de limpieza, lleva muchísimos años, y de momento le va muy bien. Se enamoró de un muchacho, su nombre era Juan, se casaron, y de esta unión, el 30 de Mayo de 1992, una niña graciosa y guapa. Le pusieron por nombre Paula Rincón Penedo. Se formó en el instituto La Salle Buen Consejo, donde se sacó su graduado, y después se matriculó en otro centro, era el Instituto de Educación Secundaria  Manuel De Falla. Manuela está divorciada, rehace su vida junto a otro hombre que ella ha conocido, su nombre es Antonio, su hija vive con ella en Puerto Real, y se encuentran muy felices y contentas. Aunque en el fondo no tiene mal corazón, y se ha atrevido a confesarle a su madre su condición sexual, le gustan las mujeres. Ella está muy orgullosa de ser como es, aparte tiene pareja, una muchacha que ha conocido por las redes sociales. La verdad es que la distancia hace mucho, pero todo tiene su recompensa. Se le pasan las horas hablando por el chat, se quieren muchísimo, y no pueden evitarse hecharse de menos la una a la otra. Al contrario, su madre la acepta con todos sus defectos, pero el padre no está demasiado conforme con todo esto. Antes de que naciera la niña, tuvo al niño mayor. Le puso Abraham, era un niño revoltoso, se ganaba el cariño de todos, incluso de sus tíos. No le faltaba de nada en su habitación, sus padres le compraban lo que el les pedía por reyes o por su cumpleaños. Estudió en el instituto Virgen del Carmen en Puerto Real. Hizo muchos amigos allí, con ellos salía a darse una vuelta, se lo pasaba muy bien. Jugaba con ellos al billar, se tomaban sus cervezas o refrescos, iba a bailar a las discotecas, etc. Ahora en la actualidad, está viviendo con su madre y su hermana, y de vez en cuando, le da algún que otro problema. Pero al fin y al cabo, son sus hijos y les tiene que aceptar como son y como ven el futuro que les espera.



 Esta es la familia que creó mi tía Ángeles con mi tío Fernando, con sus hijos Fernando David y José Manuel. Mi tía Manoli con sus hijos Abraham y Paula.



Y de esta pareja nacieron dos hijas muy guapas, a las que les pusieron los nombres de Julia y María. 

Continuación del capítulo 2

Se dirigió a la iglesia más cercana, el párroco les dijo que no había ningún problema, y se pusieron de acuerdo en acordar la fecha  que les convenía bien. Y por fin llegó el día en que se unían en santo matrimonio, con un sol espléndido dando la bienvenida en un cielo azul. Escogieron para la ocasión, la iglesia de “La Merced”, más o menos sobre las nueve o las diez de la mañana, llegaron al templo. Ella se puso una camisa, una falda, unas medias, unos zapatos y un velo de color negro, por el reciente fallecimiento de su madre. El luto por un familiar, duraba sobre unos meses, o también algunos años. La fecha que eligieron fue el 7 de Enero de 1965, se encontraban allí, dos señoras que estaban rezando, y otra confesándose. Empezaron a murmurar cuando les vieron en el altar, entonces, Manuel les dijo a todas, que no siguieran hablando y que se fueran, porque interrumpían al párroco. Y esa fecha era importante para Dolores, porque se casaba y a la vez, cumplía 20 años.  Terminada la ceremonia, fueron a hacerse la foto de marido y mujer, los cojieron un fotógrafo que era famoso, tenía la tienda en la calle “La Torre”, le pidió a la novia que se quitase el velo, que no ocultara su belleza. Salieron muy bien, se las reveló al momento, se las llevaron a  la madre del novio, y la pusieron en un mueble enmarcada. Él se llevó a su mujer a vivir a su casa, con la suegra, ella era una buena mujer y buena madre. Se llevaban las dos de maravilla, la quería muchísimo, como una hija.  La ayudaba mucho con las tareas, pero Manuel tenía un problema, que era alcohólico,  cuando se tomaba una copa de más, se ponía muy violento, empezaba a insultar, y psicológicamente, trataba mal a su mujer. Llegó hasta un punto en el que, por culpa del vicio, se puso muy celoso, no dejaba que Dolores pisase la calle, la encerraba en la habitación con llave, sin embargo, la suegra estaba con un ataque de histeria por lo que su hijo hacía con su mujer. No se merecía que la tratasen de esta manera, hasta que le puso los papeles sobre la mesa. Manuel se fue a buscar trabajo, para traer el dinero a su familia, concretamente a Alemania. Lo colocaron en una obra, y lo ganaba bastante bien.  Cada mes que cobraba lo que trabajaba, se lo mandaba a su madre y a su mujer en un sobre, con un telegrama adjunto. Cuando llegaba el sobre a la casa, la suegra se encargaba de administrarlo, lo guardaba en una cartilla que ellas tenían, pero la segunda se iba con la hermana a jugar al bingo, y se lo gastaba todo, y apenas dejó para comprar lo necesario. Pasaron los meses, y él regresó, Dlolores le contó a su marido que la suegra se gastaba el dinero, habló con su madre muy seriamente, le dijo que porque lo hacía, hasta que al final le contestó, que no volvería a hacerlo más.
En carnavales, se disfrazaban algunos vecinos, se ponían cualquier cosa, se marcharon a la calle junto al gentío de la gente, una de ellas, fue a la puerta de un bar muy conocido en el barrio, “El Manteca”, se puso a cantar, y los que se encontraban allí tomándose una copa, le hechaban dinero. Compraba un litro de cerveza, y se lo tomaban en el patio, se lo pasaban muy bien, y se reían mucho. Adornaban el patio como quisieron, cada uno aportaba su granito de arena, hicieron entre todos, un muñeco de la televisión, “Naranjito”. Lo agarraron a una cuerda, y lo pusieron en el centro, colocaron serpentinas en los barandales, que habían macetas, con una flores muy bonitas. Todos los vecinos compartían a la vez el cuarto de baño y la cocina, pero, un día, estando en una celebración, los hombres se fueron para la cocina donde se encontraban las mujeres hablando y preparando la comida. Se quedaron allí y les ayudaron, Estaban preparando patatas aliñadas para comer, las guardaron en una olla, pero se les cayeron al suelo, que como podían las cojían hasta con los zapatos, porque uno de ellos se tropezó, y támbien cayeron dentro del báter. Fue un desastre lo que se formó, pero al fin y al cabo, se lo pasaron de lujo. Cada uno de los hermanos de Dolores, hicieron sus vidas por separado. Antonio conoció a una muchacha, empezaron a salir, se llevaron muchísimo tiempo juntos como novios. Pero le sucedió algo muy desagradable entre los dos, y llegó a tal punto en el que perdió la cabeza y la cordura. La familia, viendo el problema que padecía el muchacho, buscaron ayuda en un manicomio, dónde los sacerdotes se hacían cargo de las personas con el mismo problema. María Del Carmen, “Meli”, se casó con un hombre muy bueno para ella, se llamaba Joaquín. Tuvieron cuatro hijos, Antonio, Joaquín, Moisés y María Del Mar. El mayor conoció a la que es ahora su novia, y vive en las islas Canarias, con un buen trabajo, Joaquín en la actualidad, es dueño de un bar, está casado, y tiene un hijo. Moisés tenía su novia desde hacía muchos años, pero tuvieron que dejar la relación, porque la convivencia no duró mucho. Ahora él está trabajando en una empresa de mudanzas descargando muebles, y está saliendo con una muchacha muy buena. María Del Mar, se casó en la iglesia de la palma,ha tenido una hija que la ha puesto como su madre, María Del Carmen, pero la llaman “Maica”.



Estas son algunas fotografías de mis abuelos el día que se casaron, mi abuela de joven, mi abuelo también de joven, y la última son los tíos y los primos de mis abuelos. 

martes, 9 de junio de 2015

Capítulo 2

Capítulo 2


En la calle “San Félix” número 8,  había una muchacha muy guapa, de cabellos rubios y ojos muy bonitos. Su nombre es Dolores Villegas Gil, nació el 7 de Enero  de 1945. Vivía con sus padres y dos hermanos, su madre  María Del Carmen Gil Villar, “Cuchi”, su padre Francisco Villegas, su hermano Antonio,  y otra hermana  María Del Carmen, “Meli”.  Era una niña muy vistosa, porque llamaba mucho la atención de los muchachos del barrio. Sobre todo a uno, Salvador, y estaban algunas muchachas detrás de él. Era de piel morena, ojos verdes, y pelo oscuro. Cuando la vió por primera vez, se quedó sorprendido. Se iban los viernes y los sábados por la tarde a ver películas al cine, daban sus vueltas, se montaban en  coches de caballos, entraban en el parque, cojían por la playa viendo el atardecer, por sus rincones   más escondidos, etc. En semana santa, salían a ver los pasos, se compraban para merendar unos dulces en la confitería, que le decían platillos volantes, tenían crema por dentro y azúcar por encima,y un batido. No se le conocían  pretendientes, pero este muchacho se integró en la pandilla, se llevaban muy bien. Intentaba pedirle que saliera con él, pero no lo consiguió. Hasta que un día, paseando tranquilamente con sus amigos por la calle, casualidad, que Manuel pasaba por allí, y le hechó el ojo.! Esto si que fue amor a primera vista! , se presentaron el uno al otro y se dieron dos besos en la cara. Las palabras costaban demasiado salir de sus bocas, apenas hablaban cuando caminaban. Le pidió a ella que salieran los dos solos, para conocerse un poco mejor. Los padres de cada uno se tomaron muy bien la noticia de que estaban juntos,paso'un mes,  y llegó el deseado primer beso.  Ya se podía decir  que ya eran formalmente una pareja de novios, pero ocurrió algo muy desagradable en la vida de Dolores. Su padre padecía una enfermedad a causa del alcohol, le atacó el hígado y el riñon, algunas veces se quedaba en la cama.  A los pocos días, falleció, la pérdida fue muy triste, el velatorio se celebró en su casa. Dieron un pequeño aperititvo a los más allegados, y vinieron a dar el pésame a la familia. Esta, precisamente, es una persona muy graciosa, dicharachera, porque cuando se celebraba algún velatorio de alguien o un bautizo, una comunión, una boda, las vecinas la llamaban por el patio, se  bajaba corriendo las escaleras. Llegaba al convite, y  contaba chistes, la gente se quedaban con la boca abierta, y se hartaban de reír con la gracia que contagiaba. En este caso, solamente estaba para despedir a su difunto marido. Dió las gracias a todos los que se encontraba en aquel momento, para apoyarla y darle su cariño. Lo quemaron y hecharon las cenizas al mar, antes de darle el último adiós, le tiraron flores. Pasaron algunos años,  se puso a trabajar muy joven para ayudar en casa, y salir adelante, no sabía leer ni escribir, ni sus hermanos.  No podían matricularse en el colegio, ni los otros dos, pero hechaban una mano en lo que pudiesen. Entró a formar parte de sus vidas, un nuevo hombre, que conoció la madre. Su nombre era Armando Penedo, y con un  carácter muy fuerte. Se casaron, y tuvieron dos hijas más que añadió, les llamaron María De Los Ángeles y Manuela. Este último que tuvo, era todavía peor, todo lo pagaba con la mayor, que la trataba mal. De un momento a otro, la madre se vió en el espejo, que le había salido en el rostro, como una especie de grano. A lo primero, no le hechaba cuenta, pero después, la cosa se puso más complicada. Cada vez, empeoraba, entonces, no tuvo más remedio que ir al médico. Le dijo que lo que tenía era un grano de grasa, al final, se lo quitaron, lo curó, se lo tapó con una gasa, y se marchó. Cuando pasó , estaba bien, sin embargo, su cara decía todo lo contrario. Empezó a ponerse como desfigurada, y ya los nervios, se apoderaban. Al cabo de los días, murió, con tan solo 40 años, dejando a la más pequeña con meses. En aquellos tiempos, la ciencia no estaba tan avanzada como ahora, porque no había los medicamentos suficientes para curar a las personas con alguna enfermedad o virus. Manuel iba a buscar a su novia para dar un paseo, y se llevaban a sus hermanas. Las personas que les veían paseando con el cochecito de la pequeña, se pensaban que era su hija. Eran muy jóvenes para saber lo que les iba a deparar el futuro, pero la vida da muchas vueltas. Al fin y al cabo, el amor es lo que cuenta entre ellos. Él no sabía como dirigirse al padrastro de Dolores para pedirle su mano, pero hasta que al final, fue a su casa, se sentaron, hablaron los dos, y por fin, dió su consentimiento. 







Continuación del primer capítulo

 Se acercó con paso  firme a su superior, que tenía en su mano la bandera de España. La cojió, la besó muy orgulloso de sí mismo y contento, volvió a la fila con los demás, con las miradas clavadas en ellos, muy bien vestidos. Ya pasó lo que duró allí, llegó a su casa, se encontró con todas las personas que le habían echado de menos, se alegraron mucho de verle. Su padre era encofrador, trabajaba arreglando edificios, casas antiguas, iglesias, etc. Se lo llevó con él, le enseñó, tanto le gustó, que había encontrado su vocación. Estando trabajando los dos en una iglesia, unos sacerdotes que estaban de rodillas rezando, uno de ellos se levantó para ir a la sacristía, Manuel se quitó la camiseta porque tenía calor, el sacerdote alzó la vista, y le vió el corazón de Jesucristo en su espalda. Se dirigió,  le hechó una bronca porque no podía ir así como iba, que respetara la casa de dios. Cuando lo escuchó, se bajó del andamio donde estaba subido, le dijo que se metiera en sus asuntos, se centre en sus rezos, los dejara hacer su trabajo. Sin embargo, uno de sus tíos por parte paterno, se inventó un nuevo mote para que lo conocieran mejor, era “Chatino”. Y desde entonces, se le quedó hasta para sus vecinos, se había convertido en todo un hombre hecho y derecho.


Poco a poco, sus hermanos fueron buscando su vida por separado, la mayor conoció al que es ahora su marido, tuvieron un niño. Luis, vive con su mujer, en un piso, cerca de un supermercado muy conocido en la actualidad, es “El Corte Inglés”. Aunque le han diagnosticado una enfermedad, cáncer, tienen dos hijas, Raquel y Vanesa. Una de ellas conoció a un muchacho, se casaron, y han tenido una niña muy guapa, es la mimada de sus padres y sus abuelos. Ella se sacó el título de auxiliar de enfermería, pero la pobre no encuentra trabajo. La otra hermana, también ha encontrado el amor, pero dice que de momento no se casa. Francisca, que su apodo era “Chete”, está casada, tuvo con su marido tres hijos. A la primera la puso Amparo, como su hermana, el segundo Miguel, y el tercero le puso Francisco, aunque le llamaban “Paquito”. Y el más pequeño, Antonio, que se puso muy grave, al poco tiempo, falleció. Después de todo lo que había vivido, y recorrer muchos lugares, visitar países que nunca había imaginado, siguió con su vida normalmente, trabajando en lo que podía, y llevarle dinero a su madre para ayudarla con los gastos. Se iba a tomarse unas copas con lo que verdaderamente sabía como era. En Cádiz, en aquella época, se rodaba una película española, con una actriz muy conocida, Paquita Rico. Se titulaba “La viudita naviera”, pusieron un papel, buscando extras para participar, cuando lo vieron, se apuntaron bastantes personas. Era en fechas de carnaval, entonces, buscaron un disfraz que le venía adecuado para reunirse todo el equipo. Al final, de decantaron por uno de payasos, se lo pasaron muy bien, al terminar el rodaje, le dieron un bocadillo y un refresco. Grababan  rincones muy hermosos  de esta ciudad bonita, como por ejemplo, el parque “Genovés”, el “Barrio de Santa María”, la playa de “La  Caleta”, los dos castillos de “Santa Catalina” y “San Sebastián”, etc. 






Aquí os dejo algunas de las imágenes de películas rodadas en Cádiz, la viudita naviera con la actriz Paquita Rico, y la inolvidable Mary Santpere y Arturo Fernández. También aparecen otras de una película muy bonita y entrañable, con el incomparable actor Juanito Valderrama y la que es ahora su mujer y madre de sus hijos, Dolores Abril.


jueves, 4 de junio de 2015

Capítulo 1

Capítulo 1 


Érase una vez  un muchacho de cabello moreno y muy espabilado para su edad, su nombre era Manuel Gil De La Torre, nació el 11 de Febrero de 1937. Vivía con sus padres en un barrio muy típico en la ciudad de Cádiz, se llamaba “El Barrio De Santa María”, concretamente en la calle “La Goleta”, en el número 12.  Este chaval tenía una vida normal como todo el mundo, iba al colegio, jugaba en la calle, le ayudaba a su madre en la compra, etc. Pero un día, llegó a su casa, se fue para su habitación, cojió una maleta que tenía debajo de la cama y metió toda su ropa. Cuando la madre lo vió salir, le dijo a su hijo: ¿ A dónde vas, Manolito?, él le contestó : “Adiós mamá, ahí te quedas”. Dio un portazo a la puerta, y ella no sabía para que lugar iba su “Manolito” su mote en casa. Se enteró por unos allegados que necesitaban voluntarios para la legión, no se lo pensó dos veces, y se apuntó. Con solo 19 años entró a formar parte de este nuevo tipo de vida que se iba a encontrar, la hizo en el norte de África. Concretamente en el Guru Guru, en el año 1957,  con más chavales, ya sean chinos, moros, rusos, etc. Conoció a dos muchachos que se llamaban Atila y Curro, el primero era de Madrid y el segundo de Barcelona. No tardadron en poco tiempo en hacerse amigos, cuando llegaba el momento de pasar lista, se encontraban el cabo, el teniente y el subteniente, por si se equivocaba. Los ponián en fila india y los apellidos eran por orden alfabético. Dormían  en camas literas de cuatro en una habitación, el horario de todas las mañanas: levantarse temprano, hacer ejercicio, comer a las una de la tarde, escuchaban la trompeta de fondo, miraban en el reloj que daban las seis de la tarde para salir al pueblo que estaba al lado. A las ocho era la cena, se quedaban dentro hasta el día siguiente. Formaron parte de la famosa de aquella época, “La Marcha Verde”, los jefes mayores eran muy rectos y estrictos, porque tenían que ir todos implecables, de punta en blanco, si te veián la camisa sin un botoń, el pantalón con arrugas, lo hechaban tranquilamente. Los mandaban a llamar, entraban en el despacho, los valoraban por la conducta,y tenían un permiso para ver a su familia. Una vez, Manuel fue a ver al capitán, le preguntó si podián darle un permiso para salir, le dijeron que si, que no había ningún problema. Un día, estaba con sus amigos dando una vuelta por los alrededores, vieron a un moro montado en un burro, la mujer que lo acompañaba llevaba en una mano las riendas del animal y en su otra mano leña. Se acercaron los tres y le hecharon una bronca viendo el panorama que habiá. Les dijeron que lo que estaba haciendo era mal, que ella debería de estar montada en el animal, el hombre llevando el  burro y la leña. Que si volviera a pasar otra vez, lo haría peor, aparte de el horario,  se montaban unas juergas increíbles. Uno de sus compañeros era moro, hacía comida de su tierrra para que las probara, mientras pasaban un buen rato juntos. Fumaban, hechaban unas buenas risas, tomaban té con shiba, que es muy típico en marruecos, cojían la clara de huevo y la mezclaban, con eso obtenián merengue, lo probaron, le gustaban muchísimo. Llegó el momento más esperado, se levantaron de la cama nerviosos, se bañaron, plancharon sus uniformes de gala, cosieron algunos bajos de los pantalones o botones de sus camisas. Se encontraban muy felices, támbien para sus familiares que por primera vez los van a ver licenciarse. Sus padres se llamaban Manuel Gil Torre y su madre Luisa De La Torre Pavón, su hermana mayor Amparo, su hermano Luis, su otra hermana Francisca y su  hermano Antonio.

 

 Aquí os dejo algunas fotografías antiguas de mi abuelo cuando era joven, espero que os gusten. Quiero pediros disculpas por la calidad de las fotos, las hice con mi primer móvil, espero que podáis verlas bien. Aparte de eso, mi abuelo cada vez que se lo permitía el día, iba a visitar a un buen amigo que vivía cerca suya, ese era el cristo de el nazareno. Cuando entraba en la iglesia, sentía paz y tranquilidad y le rezaba. Le pedía por toda su familia y que le vengan tiempos mejores.