Se acercó con paso
firme a su superior, que tenía en su mano la bandera de España. La
cojió, la besó muy orgulloso de sí mismo y contento, volvió a la fila con los
demás, con las miradas clavadas en ellos, muy bien vestidos. Ya pasó lo que
duró allí, llegó a su casa, se encontró con todas las personas que le habían echado de menos, se alegraron mucho de verle. Su padre era encofrador,
trabajaba arreglando edificios, casas antiguas, iglesias, etc. Se lo llevó con
él, le enseñó, tanto le gustó, que había encontrado su vocación. Estando
trabajando los dos en una iglesia, unos sacerdotes que estaban de rodillas
rezando, uno de ellos se levantó para ir a la sacristía, Manuel se quitó la
camiseta porque tenía calor, el sacerdote alzó la vista, y le vió el corazón de
Jesucristo en su espalda. Se dirigió, le
hechó una bronca porque no podía ir así como iba, que respetara la casa de dios.
Cuando lo escuchó, se bajó del andamio donde estaba subido, le dijo que se metiera
en sus asuntos, se centre en sus rezos, los dejara hacer su trabajo. Sin
embargo, uno de sus tíos por parte paterno, se inventó un nuevo mote para que
lo conocieran mejor, era “Chatino”. Y desde entonces, se le quedó hasta para
sus vecinos, se había convertido en todo un hombre hecho y derecho.
Poco
a poco, sus hermanos fueron buscando su vida por separado, la mayor conoció al
que es ahora su marido, tuvieron un niño. Luis, vive con su mujer, en un piso,
cerca de un supermercado muy conocido en la actualidad, es “El Corte Inglés”.
Aunque le han diagnosticado una enfermedad, cáncer, tienen dos hijas, Raquel y
Vanesa. Una de ellas conoció a un muchacho, se casaron, y han tenido una niña
muy guapa, es la mimada de sus padres y sus abuelos. Ella se sacó el título de
auxiliar de enfermería, pero la pobre no encuentra trabajo. La otra hermana, también ha encontrado el amor, pero dice que de momento no se casa. Francisca, que su
apodo era “Chete”, está casada, tuvo con su marido tres hijos. A la primera la
puso Amparo, como su hermana, el segundo Miguel, y el tercero le puso
Francisco, aunque le llamaban “Paquito”. Y el más pequeño, Antonio, que se puso
muy grave, al poco tiempo, falleció. Después de todo lo que había vivido, y
recorrer muchos lugares, visitar países que nunca había imaginado, siguió con
su vida normalmente, trabajando en lo que podía, y llevarle dinero a su madre
para ayudarla con los gastos. Se iba a tomarse unas copas con lo que
verdaderamente sabía como era. En Cádiz, en aquella época, se rodaba una película
española, con una actriz muy conocida, Paquita Rico. Se titulaba “La viudita
naviera”, pusieron un papel, buscando extras para participar, cuando lo vieron,
se apuntaron bastantes personas. Era en fechas de carnaval, entonces, buscaron
un disfraz que le venía adecuado para reunirse todo el equipo. Al final, de
decantaron por uno de payasos, se lo pasaron muy bien, al terminar el rodaje,
le dieron un bocadillo y un refresco. Grababan
rincones muy hermosos de esta
ciudad bonita, como por ejemplo, el parque “Genovés”, el “Barrio de Santa María”,
la playa de “La Caleta”, los dos
castillos de “Santa Catalina” y “San Sebastián”, etc.
Aquí os dejo algunas de las imágenes de películas rodadas en Cádiz, la viudita naviera con la actriz Paquita Rico, y la inolvidable Mary Santpere y Arturo Fernández. También aparecen otras de una película muy bonita y entrañable, con el incomparable actor Juanito Valderrama y la que es ahora su mujer y madre de sus hijos, Dolores Abril.







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