Antes de que la
pequeña Carmen le quedara poco para verle la carita a su hermanita pequeña, su
madre la llevó en el mes de junio a la playa de cortadura con el resto de la
familia. Se le ocurrieron a todos los que se encontraban allí, hacer una
barbacoa. Aparte de pasar un día agradable y en buen ambiente, Carmen se llevó,
para ella jugar su casita de campaña con su muñeca favorita.Ella estaba loca de contenta jugando con la arena, metiéndola en el cubo y haciendo formas. Aparte, se le unió otra pequeña, que también pasaba un día agradable con sus padres, porque estaba buscando a alguien con quien jugar y estar entretenida. Y se le unió a la pequeña, que a la familia le cayó muy bien.
El 30 de Julio de
1998, en el Hospital Puerta del Mar, nació la que iba a ser la niña pequeña de
la casa y para todos. Vino al mundo a las cinco menos cinco de la tarde, con un
peso de 4, 950 kg. Cuando los médicos que se encontraban junto con las
enfermeras en la sala de partos, le enseñaron a la recién madre su pequeña, que
la sujetaba con una mano, le dijo: Pero chiquilla, ¿ Cómo has podido echar esto
por ahí? . Se la dieron a Mari, que la bebé estaba llena de sangre, antes de
que se la llevaran para que las enfermeras la lavaran, le dio a su hija un
besito en la frente. Después, de todo lo
que había pasado, la madre perdió bastante sangre durante el parto, por lo que
le pusieron unas bolsas de sangre para que poco a poco fuera recuperándose. Los
médicos se dieron cuenta aparte de que a esta mujer, en la hora del
alumbramiento, de hacer el esfuerzo de empujar, le abrió los tejidos como si
fueran filetes de pollo, le destrozaron completamente la barriga, hasta no
tenía ombligo. Entonces, se pusieron manos a la obra, y poco a poco empezaron a
curarla. Del mismo dolor que tenía, que apenas se podía mover de la camilla, la
sedaron para que aparte se calmara y descansara. Sobre las seis y media de la
tarde, el médico que la atendió durante el parto, le dijo a los familiares que
todo había salido muy bien, y que las dos, tanto madre como hija, se
encontraban en buen estado. Cuando el médico se fue, las enfermeras pasaron con
la camilla en la que se encontraba tumbada Mari, que la llevaban para la
habitación. Su madre Dolores junto con su marido Manuel, el marido de Mari y
padre de la pequeña, Redouan y por último, la hija mayor, Carmen, fueron
entrando en la habitación para acompañar a la madre. La abuela de la pequeña
junto con su nieta, se dirigieron hasta la sala de incubadoras, donde vieron
muchos bebés acabados de nacer, limpitos y con un pijama de color blanco con el
nombre del centro médico. Cuando Carmen vio a su hermana pequeña con los
pelitos de la cabeza de color negro, se puso muy contenta al contemplar su
carita tan pequeña, sus manitas, sus pies, etc. Dolores le dio a su nieta la
mano para irse a la habitación, y la pequeña que contaba con la edad de ocho
años, le dijo la abuela a la nieta: Ahora se van a llevar a tu hermanita a la
habitación con tu mamá para que ella le pueda amamantarla. Mari, que todavía
estaba bajo los efectos de la anestesia, pudo ver por un momento a sus padres,
a su hija mayor y a su marido al lado de ella, mientras le preguntaba como se
encontraba. Al girar la cabeza hacia la puerta, pudo ver aunque un poco
borroso, a la enfermera dándole a su pequeña para que le diera de comer y así
poder estar en los brazos de su madre. Dolores, la abuela, al contemplar esta
bonita escena, su hija le dijo a ella: Mamá ayúdame a incorporarme un poco para
poder estar más cómoda. Y ella con mucho gusto ayudó a su hija postrada en la
camilla, a incorporarse despacio para no caer a la pequeña mientras estaba
mamando el pecho de su madre, que aparte, se estaba quedando media dormida.
Poco a poco, se fueron yendo del hospital, algunos amigos y familiares que
visitaron tanto a la madre como a la pequeña en la habitación, porque aparte se
quedaban con la curiosidad de ver a la niña de cerca de cinco kilos que pesó al
nacer. Todavía no se decidieron que nombre le iban a poner a la bebé, tenían
algunos nombres que les gustaban mucho, por ejemplo, el padre le gustaba el
nombre de Mirian, que significaba en el idioma de ellos, “María”. Sin embargo,
Mari, antes de que se quedara en estado y de tener a la pequeña, se fue con su
marido a pasar unos días de viaje a Marruecos, y ella escuchó un nombre que
dijo que era muy bonito, era el de “Yousara”. No se ponían de acuerdo cuál de
los dos iban a escoger, entonces, la niña mayor, lo eligió el que ella más le
gustaba, y se decantó por el que había dicho su madre. Y la llamaron Yousara El
Hartouk Gil. Antes de terminar su turno y retirarse a descansar, el médico se
pasó por la habitación para saber como se encontraba la madre y la pequeña. Al
ver solamente al marido que se encontraba acompañando a su mujer y a su hija,
les comentó que tenía que quedarse unos días en el centro médico para que poco
a poco fuera recuperando las fuerzas y así estar más calmada y tranquila. La
hija mayor, Carmen, estaba en aquel momento, estudiando la primaria en el
colegio Valcárcel, donde le sacaba a su madre buenas notas en los exámenes, y
así poder salir de ese curso sin ningún suspenso.



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