viernes, 6 de mayo de 2016

Nacimiento de mi hermana pequeña

Antes de que la pequeña Carmen le quedara poco para verle la carita a su hermanita pequeña, su madre la llevó en el mes de junio a la playa de cortadura con el resto de la familia. Se le ocurrieron a todos los que se encontraban allí, hacer una barbacoa. Aparte de pasar un día agradable y en buen ambiente, Carmen se llevó, para ella jugar su casita de campaña con su muñeca favorita.Ella estaba loca de contenta jugando con la arena, metiéndola en el cubo y haciendo formas. Aparte, se le unió otra pequeña, que también pasaba un día agradable con sus padres, porque estaba buscando a alguien con quien jugar y estar entretenida. Y se le unió a la pequeña, que a la familia le cayó muy bien.  

El 30 de Julio de 1998, en el Hospital Puerta del Mar, nació la que iba a ser la niña pequeña de la casa y para todos. Vino al mundo a las cinco menos cinco de la tarde, con un peso de 4, 950 kg. Cuando los médicos que se encontraban junto con las enfermeras en la sala de partos, le enseñaron a la recién madre su pequeña, que la sujetaba con una mano, le dijo: Pero chiquilla, ¿ Cómo has podido echar esto por ahí? . Se la dieron a Mari, que la bebé estaba llena de sangre, antes de que se la llevaran para que las enfermeras la lavaran, le dio a su hija un besito en la frente.  Después, de todo lo que había pasado, la madre perdió bastante sangre durante el parto, por lo que le pusieron unas bolsas de sangre para que poco a poco fuera recuperándose. Los médicos se dieron cuenta aparte de que a esta mujer, en la hora del alumbramiento, de hacer el esfuerzo de empujar, le abrió los tejidos como si fueran filetes de pollo, le destrozaron completamente la barriga, hasta no tenía ombligo. Entonces, se pusieron manos a la obra, y poco a poco empezaron a curarla. Del mismo dolor que tenía, que apenas se podía mover de la camilla, la sedaron para que aparte se calmara y descansara. Sobre las seis y media de la tarde, el médico que la atendió durante el parto, le dijo a los familiares que todo había salido muy bien, y que las dos, tanto madre como hija, se encontraban en buen estado. Cuando el médico se fue, las enfermeras pasaron con la camilla en la que se encontraba tumbada Mari, que la llevaban para la habitación. Su madre Dolores junto con su marido Manuel, el marido de Mari y padre de la pequeña, Redouan y por último, la hija mayor, Carmen, fueron entrando en la habitación para acompañar a la madre. La abuela de la pequeña junto con su nieta, se dirigieron hasta la sala de incubadoras, donde vieron muchos bebés acabados de nacer, limpitos y con un pijama de color blanco con el nombre del centro médico. Cuando Carmen vio a su hermana pequeña con los pelitos de la cabeza de color negro, se puso muy contenta al contemplar su carita tan pequeña, sus manitas, sus pies, etc. Dolores le dio a su nieta la mano para irse a la habitación, y la pequeña que contaba con la edad de ocho años, le dijo la abuela a la nieta: Ahora se van a llevar a tu hermanita a la habitación con tu mamá para que ella le pueda amamantarla. Mari, que todavía estaba bajo los efectos de la anestesia, pudo ver por un momento a sus padres, a su hija mayor y a su marido al lado de ella, mientras le preguntaba como se encontraba. Al girar la cabeza hacia la puerta, pudo ver aunque un poco borroso, a la enfermera dándole a su pequeña para que le diera de comer y así poder estar en los brazos de su madre. Dolores, la abuela, al contemplar esta bonita escena, su hija le dijo a ella: Mamá ayúdame a incorporarme un poco para poder estar más cómoda. Y ella con mucho gusto ayudó a su hija postrada en la camilla, a incorporarse despacio para no caer a la pequeña mientras estaba mamando el pecho de su madre, que aparte, se estaba quedando media dormida. Poco a poco, se fueron yendo del hospital, algunos amigos y familiares que visitaron tanto a la madre como a la pequeña en la habitación, porque aparte se quedaban con la curiosidad de ver a la niña de cerca de cinco kilos que pesó al nacer. Todavía no se decidieron que nombre le iban a poner a la bebé, tenían algunos nombres que les gustaban mucho, por ejemplo, el padre le gustaba el nombre de Mirian, que significaba en el idioma de ellos, “María”. Sin embargo, Mari, antes de que se quedara en estado y de tener a la pequeña, se fue con su marido a pasar unos días de viaje a Marruecos, y ella escuchó un nombre que dijo que era muy bonito, era el de “Yousara”. No se ponían de acuerdo cuál de los dos iban a escoger, entonces, la niña mayor, lo eligió el que ella más le gustaba, y se decantó por el que había dicho su madre. Y la llamaron Yousara El Hartouk Gil. Antes de terminar su turno y retirarse a descansar, el médico se pasó por la habitación para saber como se encontraba la madre y la pequeña. Al ver solamente al marido que se encontraba acompañando a su mujer y a su hija, les comentó que tenía que quedarse unos días en el centro médico para que poco a poco fuera recuperando las fuerzas y así estar más calmada y tranquila. La hija mayor, Carmen, estaba en aquel momento, estudiando la primaria en el colegio Valcárcel, donde le sacaba a su madre buenas notas en los exámenes, y así poder salir de ese curso sin ningún suspenso.





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