HISTORIAS VARIAS
Mucho
antes de que a su madre se le notara el embarazo, disfrutaba con su hija el tiempo
que fuera necesario. En los días soleados, se llevaba a su hija al parque, para
que disfrutara del aire libre, y para que la pequeña se montara en los
columpios y en las resbaladeras. Incluso esta pequeña se llevaba su coche
capota con su muñeco sentadito. En vísperas de la semana santa, Mari, se
preparaba su túnica para salir el lunes santo en la procesión del cristo de la
misericordia. Cuando la puso en la cama para plancharla, Carmen al verla, no se
lo pensó dos veces, y se la puso junto con el cinturón y el gato. Su madre al
verla vestida, se hartó de reír al ver a su hija que la túnica le quedaba
bastante larga, la subió en la cama y le echó una foto. La infancia de esta
niña fue muy alegre, incluso era la alegría de la casa, porque con su risa
desprendía un ambiente muy agradable en toda su familia y en sus vecinos. Su
madre se la llevaba a la casa donde trabajaba, para que la viera los señores y
que disfrutara de su compañía, hasta se bañaba algunas veces en el baño de la
casa, mientras su madre realizaba las tareas que le mandaban. En aquel tiempo,
Carmen llevaba el pelo corto, porque a ella siempre le ha encantado tener el
pelo de esa manera, antes de que su madre se lo cortara, le echó una foto con
la equipación del Real Madrid, que le quedaba muy bien. Su abuelo se fue de
viaje por trabajo, y le prometió a su nieta que le iba a traer un buen regalo.
Cuando pasaron los días, su abuelo regresó del viaje, su nieta lo recibió con
un gran abrazo al verlo aparecer. Subieron todos a la primera planta donde
vivía Manuel con su esposa Dolores y sus hijos. A la pequeña le entró la
curiosidad al verle a su abuelo una bolsa bastante grande que llevaba en las
manos. Se lo dio a la niña, y la abrió. Al ver con sus pequeños ojos lo que
había en su interior, se puso loca de contenta al ver una gran ballena para la
playa. Al pasar los días, un sábado por la mañana, toda la familia se disponía
a ir a pasar un gran día en la playa, y esta pequeña se le ocurrió llevarse la
gran ballena para bañarse con ella y hartarse de subirse en ella.


Aquella mañana estaba la televisión grabando para Canal Sur, entrevistando a las
personas y comentarles lo agradable que son las gentes de Cádiz y sobre todo,
su ambiente, su gastronomía y su cultura. Al ver a la pequeña en el agua junto
a su madre, sus abuelos y algunos de sus tíos, bañándose, se acercaron a la
pequeña para que también opinase y su familia. Carmen le gustaba mucho subirse
a casa de sus abuelos, ayudaba a su abuelo a cuidar de las macetas y las
flores, las regaba, le daba “mimos”, ayudaba a su abuela a realizar las tareas
de la casa. La pequeña, algunas veces, se llevaba su tarea del colegio para
hacerla junto con la compañía de sus abuelos, incluso, se quedaba a comer con
ellos y le pedía permiso a su madre. Un día, Mari le dijo a su hija que si
quería ir a la feria de Sevilla para visitarla y pasar el día allí. Y la
pequeña le contestó a su madre que si quería ir. Pasados tres días, cogieron su
coche y se fueron para Sevilla. La pequeña se puso su traje de gitana que le
hicieron y su madre la peinó. Disfrutó muchísimo, se montó en la noria con su
madre, después en los caballitos de sube y baja, en los ponis, etc. Y para
finalizar este día, en una máquina vio un muñeco que le gustó mucho y lo
quería, era un personaje de la serie de los teletubbies, la de color amarillo,
laa- laa. Y su madre no tuvo ningún reparo en cogérselo y dárselo a su hija.

También se hicieron fotos para inmortalizar este día en la puerta de la feria, que se
quedaron impresionados al ver lo grande que era. Cuando llegaba el día de su cumpleaños, Carmen siempre lo celebraba en casa de sus abuelos, llamaba a sus primas Anabel y Vicky, y juntaba también a algunos amigos que vivían cerca de su casa, se lo pasaba en grande y de lujo en compañía de todos, y de su abuela y algunos de sus tíos. La hija de una vecina que vivía en la misma casa que su madre, se mudó a otra casa con su hijo y su marido, le dijo a Mari que estaba invitada con su hija y su marido al cumpleaños de su hijo. Para este día, Mari le compró a su hija un conjunto de falda- pantalón largo con un jersey de color negro con florecitas pequeñas, para que fuera guapa. Ese mismo día, a las seis de la tarde, llegaron a casa de Toñi, que vivía en un tercer piso. Cuando entraron en la casa, se quedaron bastantes impresionados por lo bonita que la tenía decorada. Se lo pasaron en grande jugando todos al juego de la escoba, a la bruja, etc. A esta pequeña le encantaba vestirse de gitana y de estar con las mangas de la camiseta remangadas. Por navidades le regalaron una casa grande de madera que no le faltaba ningún detalle. Cuando Carmen la vio, se puso loca de contenta, su madre la vistió con una ropa nueva que iba a estrenar este día de Reyes Magos. Se hartaba de jugar con esta casa con sus amigas Desireé y su prima Tamara que traían sus muñecas barbies para jugar juntas. Le encantaban intercambiarse ropas, muñecas, etc.



No hay comentarios:
Publicar un comentario