jueves, 12 de noviembre de 2015

Capítulo 5

CAPÍTULO 5

Verano de 1967, concretamente, en el hospital de "El Mora", el 21 de Agosto, llegó un niño rubio con unos ojos grandes y muy bonitos. Lo llamaron Jesús, como el rey de los judíos. Se matriculó en el colegio "San Rafael", salió de monaguillo en la procesión de la luz y las aguas que estaba en el Oratorio De San Felipe. Hizo su primera comunión allí, en el patio de su casa le celebraron una fiesta por todo lo alto, con su tarta  incluida. Saliendo con su pandilla por la calle dando una vuelta, conoció a una muchacha muy guapa. Se llamaba Ana María, y empezaron a salir juntos. Del fruto de este amor y de esta unión, nació un bebé. Le pusieron como su padre, se parecía mucho, tenía los ojos azules como su madre, y era rubio como los dos. También se formó en la mili, aprendió muchas cosas. Un día, estaba con un amigo dando un garbeo. Y le dijo el uno al otro: Jesús, ¿Nos colamos en el castillo de Santa Catalina?. Se quedó un poco pensativo, mirándose los dos, él le contestó: ¿Estás seguro?. Entonces, saltaron la reja y entraron dentro. Antiguamente, los dos castillos se comunicaban, porque muchos chavales los destinaban allí, y hacían las guardias por las noches. Entraron en la capilla, se encontraron con unas estatuas un poco grandes, eran de un portál de belén. No se lo pensaron dos veces y se lo llevaron. Cuando dieron parte a la policía de que se habían robado las figuras, hasta fueron los medios de comunicación. Llegaron a la casa donde vivían, los cogieron y se lo llevaron a la cárcel. Estuvieron bastantes años por lo que habían hecho, y los familiares que podían , iban a verlos los días de visita. A Jesús los guardias penitenciarios que lo veían que tenía buena conducta, lo ponían a hacer, mejor dicho, a trabajar de lo que hacía falta.Lo pusieron a trabajar de jardinero cuidando las macetas que habían en el patio y todo tipo de flores y árboles. Los dos lo pasaron muy mal separarse de cada familia, en especial, Francisco, "paco", el amigo y compañero de aventuras. Porque había dejado a su mujer embarazada de su hija y a su pequeño hijo, que se llamaba como él. El día más esperado para los dos ya estaba casi por llegar, el de la libertad. Los familiares que fueron a recogerlo a la puerta, se pusieron todos contentos y felices por verlos. Después de tanto tiempo encerrados, le contaron a sus amigos y vecinos los duros días que pasaron allí dentro. Las navidades se lo pasaban muy bien, reunidos cada uno con los suyos, celebrando esta fiesta a lo grande. Pero ocurrió algo que nadie podía imaginar, él se estaba juntando con gentes que no le convenían, pero al final támbien cayó. Antes de que vinieran estas fechas que son muy señaladas para todos, la policía apareció en su casa, y le preguntaron a su madre si él estaba. Entraron y se lo llevaron detenido por tener en su poder "grifa", que tenía para su consumo habitual. Volvió a pasar el mal rato delante del juez, y entró en el Centro Penitenciario Puerto 3. Su hermana le intentó localizar a un abogado para que le rebajara la condena, y habló con un amigo de su trabajo sobre el tema familiar que tenía. Entonces, él se puso en contacto con su cuñado, que era abogado de oficio. Y le comentó el caso de Jesús, no se lo pensó dos veces y dijo que si, que se ocuparía de todo. Para el régimen de las visitas eran los fines de semana, quien iba a verlo eran su hermana, su madre, su padre y algunas de sus sobrinas. Él le contaba a su familia como se encontraba allí, y aparte su situación, le llevaban ropa, y algunas veces paquetes de tabaco o zumos, dulces, etc. Allí le vieron que tenía buena conducta, y se portaba bien, le pusieron a trabajar en la cocina, porque cocinaba bastante bien, en los talleres que iba por las tardes, hacía manualidades, y tampoco no se le daba bastante mal. Hacía ceniceros con paquetes de tabacos y latas, sofás, pintaba de vez en cuando cuadros, cosía, etc, y le regaló algunos a su hermana y a su madre. Un día, llamaron a su casa, su madre cojió el teléfono móvil, y le dijeron que a su hijo ya le quedaba poco para cumplir la condena, y ya salía de aquel sitio, que no quería volver a pisarlo más en su vida.  Cuando le comunicaron esa noticia, el corazón parecía que se le iba a salir del pecho. Llegó el día más esperado , lo vieron entrar por la puerta con su bolsa, y ella loca de contenta se fue para su hijo y le regaló el mejor de sus abrazos y su cariño. Aparte de recibir el cariño de su madre, támbien estaban algunos de sus hermanos y sus sobrinas. En los carnavales, se disfrazaba con sus hermanos y se lo pasaba muy bien haciendo reír con su simpatía y su alegría. Tenía muchos amigos con los que compartir sus buenos y malos ratos, como todo el mundo. Se iba a un bar que se llamaba “Casa Erizo”, donde conocía hace mucho tiempo a su dueño y a los demás que paraban por allí. Llegaba la época de “La Erizada, y ayudaba en la barra sirviendo cerveza o algunas veces cortando erizos para dárselos a las personas que se acercaban para probar los deliciosos manjares que degustaban. En su época del servicio militar, se hizo con algunos compañeros de cuarto unos pocos de tatuajes, tiene una araña en la rodilla, el nombre de la que era su novia y madre de su único hijo en el pecho, el corazón de jesucristo en la espalda, y algunos más. Le cuenta a su padre mientras está viendo la televisión sentados en el sofá, una anécdota que le pasó en el servicio militar. Un día estando en fila delante del teniente, uno de ellos dijo que venía el subteniente. Y cuando se enteraron los demás, se hartaron de reír, y el subteniente se le puso la cara muy seria. Eso a él no le sentó nada bien, y recibieron alguno que otro castigo. La habitación era de camaliteras y decía que uno de ellos le apestaba mucho los pies y tenían que lavarse y cambiarse de ropa todos los días. Ahora en la actualidad, tiene 46 años y vive con sus padres. En sus ratos libres, se las ingenia como puede, para no estar aburrido. Se levanta temprano por las mañanas, ayuda a sus padres en las tareas de la casa, se pone su ropa de faena y se va a hechar una mano a las personas que lo llaman para hacerle trabajos de arreglos de sus casas, por ejemplo, pintarles las paredes, arreglarles cables, hacerle alguna que otra mudanza, encalar, hacer mezclas, etc. Pero lo que de verdad le gusta más es hablar con su padre de sus cosas mientras están sentados en el sofá viendo la televisión. Ya sea de política, cuando hicieron el servicio militar, de lo que han trabajado, muchas más. 




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