CAPÍTULO
9
Otoño de 1978, día 30 de Septiembre, Dolores se
encontraba en su casa en compañía de su marido y sus hijos, estaba a punto de
cumplir la fecha para que naciera su séptimo hijo. Los dolores de el parto cada
vez eran más fuertes, entonces, como pudieron, la llevaron al hospital y la
atendieron lo más rápido que podían. Una de las enfermeras que estaba con el
médico ayudándolo en la sala de partos, apareció por el pasillo y les dijo que
habían tenido una niña muy guapa y espabilada. Todavía no se ponían de acuerdo
que nombre le iban a poner, cuando llegaron a su casa, la pequeña dormía en una
cama litera con su hermana Mari. Entonces, a ella se le ocurrió un nombre que
le gustaba mucho, y era Verónica. Se lo dijo a su madre, y le gustó. La
llevaron a la iglesia para hablar con el párroco para bautizarla con el nombre
que al final eligieron para su hija. Hizo su primera comunión junto con su
hermano Enrique, y dieron un convite en su casa para los demás vecinos y sus
hijos. Era una niña bastante traviesa y más de un dolor de cabeza le dio a sus
padres, es amiga de sus amigos, siempre se juntaban con muchos chavales y se lo
pasaban de lujo con las cosas que hacían. Una anécdota de cuando ella era
pequeña, que le pedía a sus padres por Reyes juguetes de niños, y era lo que
más le gustaba, como por ejemplo, los muñecos de playmobil. Se pegaba horas y
horas jugando con el resto de sus hermanos, ya en la calle, jugaba con los
demás niños y niñas, pero con quien se sentía más a gusto era con los niños.
Con uno de ellos, que es el mejor de sus amigos, se llamaba “Piri”, cuando se juntaban
hacía alguna de las suyas, como por ejemplo, se encontraron por la calle a unos
pequeños ratones de alcantarilla, y los metieron en una caja de cerillas,
cuando llegaron corriendo los dos al patio de la casa de Vero, que era como la
llamaban, la madre al verlos, no sabía lo que estaban tramando los dos. Cuando
le vió la caja pequeña de cerillos, ella empezó a decirles que se la diera, y
cuando la abrió, pegó un salto y un susto al ver a esos pequeños ratoncillos
que salían. Estudió en el colegio de Valcárcel, igual que sus hermanos Luis y
Enrique.




Ella no ha tenido ningún problema con los profesores ni con sus calificaciones, porque cuando llegaba el momento de las notas, los profesores le decían cosas buenas a sus padres. Después de que se sacara su graduado escolar, se sacó un curso de administrativo y de mecanografía. Se fue de su casa para irse a vivir con una amiga y su familia en la calle de “La Palma”. La madre enfermó de cáncer, entonces, el padre le pidió a Verónica que se quedara en su casa para que le hechara un cable. Y pudieron salir adelante. Ahora ella ha conocido más amigos y sale con ellos de marcha, se lo pasa muy bien. Tiene una amiga que conoció hace poco y se llama María, que Vero ha dejado su casa para irse a vivir con su amiga en el Barrio de Santa María, en la calle Botica. Y las dos hacen todo lo que puede para salir las dos adelante solas, cada una con sus trabajos. Su primera amiga se llamaba Mª José y su hermana Mayte. Se portaron con ella como si fuera otra más de la familia. Vero les hacía la comida, le ayudaba con las tareas de la casa, sacaba a los perros a la calle, etc. Dolores le cogió muchísimo cariño a las amigas de su hija, que también las ayudaba como podía. Vero vivía con sus padres y sus hermanos en el barrio de “La Viña”, muy conocido en Cádiz, por sus costumbres, la alegría de su gente y la alegría que desprende en todo el barrio entero. No hay un barrio con más arte y jolgorio que este.



No hay comentarios:
Publicar un comentario