jueves, 21 de enero de 2016

Infancia Segunda Parte

Ya se fue el año 1992, para darle la bienvenida al nuevo que acaba de entrar, y esperar a que este nuevo siglo sea más bueno que el anterior. La pequeña Carmen, se levantó el día 6 de Enero de 1993, por la mañana temprano, para ver lo que le habían traído los Reyes Magos. Cuando su madre la cogió en brazos para llevarla hasta el comedor, ella se puso loca de contenta por ver todos los juguetes que con tanta ilusión había pedido. Su abuela bajó a la casa para ver todos los regalos de su nieta, que la pequeña no paraba de jugar. Dolores empezó a decir que en su casa, en la primera planta, tenía más cosas que enseñarles a todos. Su madre la vistió, y se fueron todos para arriba. Cuando entraron, vieron algunos juguetes que la pequeña no se esperaba ver. Estaba bastante asombrada, porque no sabía lo que quería coger primero. Sus tíos estaban muy contentos por ver a la niña disfrutar mucho ese día tan mágico y especial para ella. Era una niña muy buena, porque su madre y su abuela sabían perfectamente lo que le gustaba y lo que no, y aparte, se conformaba con lo que le traían. Después de que pasaran las navidades y los Reyes Magos, llegó el día más importante para la pequeña de la casa, su cumpleaños. Su padrino le compró una tarta de chocolate con nata y pepitas de almendras, que en medio decía: Feliz Cumpleaños Carmen. Entonces, su madre, sacó un paquete de velas que tenía guardado en un cajón de la cocina, y las puso en la tarta para que su hija pidiera un deseo antes de soplarlas. También cumplía años el mismo día y el mismo mes, su padrino, que compartió tarta con su sobrina y ahijada. Carmen, le encantaba que su madre le hiciera fotos, porque siempre le decía su abuela que era muy fotogénica y que no le daba corte ninguno en estar haciendo cualquier cosa con tal de que la fotografiasen. Mari, entonces, se le presentó un problema que ella no se lo esperaba. Su pareja Redouan, que llevaban los dos apenas un año y medio cerca de dos juntos, se presentó en su casa y le dijo que ya no trabajaba más en aquel circo. Entonces, ella se lo presentó a su hija, y se quedó un poco impresionada la primera vez que esa persona se le acercó para conocerla. La pequeña como apenas entendía lo que pasaba, se lo tomó bastante bien que otra persona estaría al lado de su madre. Y poco a poco, fue pasando los días, y Carmen, llamaba a la pareja de su madre, papá. Porque para ella, se pensaba que era su padre, porque el verdadero, se enganchó a las drogas y su madre decidió dejarlo, porque no quería aguantar con una persona que estuviera de esa manera. Él cogió y se fue de Cádiz, a un centro para desintoxicarse. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario