Cuando Mari dio a luz a la pequeña Carmen, una de
las hijas de una vecina que se llamaba Isabel, Fina, dio a luz en el hospital
de “El Mora”. Vino a este mundo una pequeña niña, su madre le puso el nombre de
Desireé. Esta pequeña se convirtió en una compañera de juegos para Carmen. En
tan poco tiempo, se hicieron buenas amigas, y jugaban a muchos juegos y
compartían muchas cosas juntas. Dolores, la abuela de Carmen, se llevaba a su
nieta a la calle a darle un paseo, mientras su hija Mari, se levantaba muy
temprano para irse a trabajar a la casa del matrimonio rico que la apreciaban y
querían mucho. Cuando Dolores entraba en la casa de sus vecinas, juntaban a las
niñas para que jugaran y se lo pasasen muy bien. Uno de los tíos de la pequeña
Carmen, Jesús, tuvo un hijo, le pusieron como él, y era muy guapo. Con su prima
se llevaba bien, y siempre estaban juntos. Este pequeño vivía con su madre y
sus abuelos en la misma casa donde también vivían Manolo y su mujer Milagrosa
junto con sus hijas Ana Isabel y María Victoria. Cuando Jesús llevaba a su
sobrina a casa de su novia a verla y a ver a su hijo, se juntaban todos los
primos y se lo pasaban de lujo jugando al escondite, el pilla pilla, pollito
inglés y a muchos más juegos. Mari, ya por aquel entonces, tenía su propia
casa, con su cocina- comedor, su dormitorio con la cama de matrimonio, un espejo redondo y grande de madera, con su mesa-tocador, el armario para guardar la ropa y por último, una especie de estantería para guardar sus cosas. A la
hora del almuerzo, Dolores tenía la costumbre de coger en brazos a la pequeña mientras
se ponía a hacer la comida en la cocina, y su hija Mari le decía a su madre que
soltara a la niña y que la dejara en el sofá viendo la televisión. Algunas
veces, Mari se llevaba a su hija a la casa donde trabajaba, para que los
señores la vieran y disfrutar de su compañía. En la misma calle “San Félix”,
enfrente de la casa donde vivía esta pequeña, se encontraba un pequeño almacén
donde se podía ver bastantes cosas de
limpieza, de caramelos, golosinas, y muchas cosas más. El dueño de este almacén
se llamaba Agustín, que los niños y niñas apreciaban mucho su compañía, aunque
para eso, tenía un perro de raza callejera, se llamaba Churro. 


Le pusieron ese nombre porque le encantaba los churros que vendían en la plaza de abastos, y también cuando llegaba la época de navidad, se ponía a bailar cuando le cantaban que había polvorones, porque le gustaban. Cuando llegaba el carnaval, Agustín se las ingeniaba bastante bien para decorar su almacén con serpentinas, caretas de animales graciosos, martillos de plástico, y sobre todo, vendía paquetes de papelillos para que los niños los tiraran por la calle. Al lado, se encontraba una casa de vecinos en estas fechas la adornaban con caretas grandes, con maquetas de Cádiz, como por ejemplo: El Gran Teatro Falla o la entrada de la playa de “La Caleta”. Y una de ellas, la hizo el tío mayor de Carmen, Francisco, y el dueño de la finca, se lo pagaba bien por su trabajo y todo a mano. Esa casa pertenecía a una mujer muy famosa en Cádiz, que se llamaba “Antonia Cózar”, más conocida como “La Caracolera”, por sus famosos caracoles que le salían muy buenos y que probaba todo el mundo. Y ahora esta tradición, la está siguiendo su hijo. Por este rinconcito han pasado muchos personajes famosos, como por ejemplo: La presentadora de Canal Sur Televisión, Irma Soriano, La cantante Rocío Jurado, El presentador Paco Lobatón, La actriz Concha Velasco, Carmen Sevilla, Martirio, y otros más rostros conocidos del panorama español. Un día de carnaval, se le ocurrieron a la abuela de la pequeña Carmen y la abuela de Desireé, disfrazaron a sus nietas de ratitas, la pequeña Carmen, vestía un delantal blanco con volantitos rosa, su traje de lunares rosa y blanco, su pasadita con las orejitas, sus leotardos blancos con sus calcetines también blancos, su jersey de cuello alto blanco, con sus bigotes pintados en la nariz y sus zapatos negros con su moñita rosa. Desireé, tenía puesto su traje con lunares rojos y blancos, su delantal rojo y blanco con volantes rojos, su jersey blanco con sus leotardos y calcetines del mismo color, su pasada con sus orejitas de lunares rojos y blancos, su bigote también pintado de color negro en la nariz y por último sus zapatos negros con su moñito rojo.















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